“Me alegra escucharlo”, dijo Gerald.
“¿Hay algo que esperas comprar?”, preguntó Lucian en tono curioso.
“Nada en particular, aunque si encuentro algo bueno, puede que haga una oferta por ello”, respondió Gerald mientras agitaba la cabeza. Aunque no era un gran aficionado de las subastas, como ésta se realizaba una vez cada cinco años, tenía el presentimiento de que habría objetos que le llamarían la atención. Si encontraba uno, seguramente haría una oferta por ello. Después de todo, ¿qué era e