Al ver que el anciano empujaba el pollo hacia él con una sonrisa, Gerald solo asintió antes de decir: “Te lo agradezco, mayor”.
Al morder un muslo, Gerald no pudo evitar sentir que era un placer especial poder disfrutar de un trozo de pollo frito caliente y crujiente en un clima tan frío. En cualquier caso, cuando se llenó, Gerald se sentó junto al fuego para descansar. Al ver eso, el anciano se levantó y comenzó a buscar el libro que contenía información sobre el Mar Bahía del Norte...
Desp