“Además, ¿quién demonios les permitió a ustedes dos dormir en mi cama? ¡¿Cómo se atreven…?! ¡¿Acaso quieren morir?!”, ¡rugió Kai mientras los pateaba de la cama!
“¡H-hermano Kai! ¡P-por favor, con calma…! ¡Tenga compasión…! ¡Al menos sé amable después de esto…!”.
“¡S-sí, hermano Kai...!”, gimieron ambos hombres mientras se acurrucaban en el suelo.
“… ¿Que sea amable? ¿De qué diablos están hablando ustedes dos…?”, preguntó Kai antes de que su voz se apagara. Atando cabos, él se dio cuenta d