Cuando estuvieron en la sala, Gerald empezó a fumar un cigarrillo, que le acababa de regalar el mayordomo, antes de tomar un poco del té que le acababan de servir.
Por otro lado, Fujiko parecía bastante nerviosa. Después de todo, aunque había escuchado rumores sobre Kai de parte de su padre y algunas otras personas que conocía, honestamente, esta era la primera vez que ella lo veía.
Poco después, de repente se escuchó una voz algo exagerada que decía: “¡Vaya, vaya! ¡No es ésta la joven señor