Al darse cuenta de lo que acababa de suceder, la prostituta, que Clyde había contratado, de inmediato gritó de miedo mientras se encogía en la cama, y su voz resonaba por todo el burdel...
Gerald solo miró por un momento a la mujer que gritaba antes de saltar por la ventana y desaparecer en la oscuridad. En definitiva, el asesinato de Clyde había salido a la perfección, y Gerald estaba seguro de que Clyde no tenía idea de quién era su asesino...
Cualquiera que sea el caso, fue en algún momen