Asintiendo en respuesta, Gerald respondió: “Así es. Mis compañeros y yo venimos de Jaellatra, y como usted puede ver, no teníamos dinero, ¡por eso decidí vender el amuleto de jade!”.
“... Tú... ¿No sabes lo precioso que es el amuleto de jade del dragón verde...?”, murmuró el príncipe Severin confundido.
Por su parte, Gerald honestamente no tenía ni idea.
A decir verdad, si no necesitara tanto el dinero, no habría vendido el amuleto de jade. Después de todo, ni siquiera lo había estudiado t