Los dos no se habían visto en años...
“... Gerald... Tú... ¿Conoces a todas estas personas...?”, preguntó Leila sorprendida.
¿Cómo era posible todo esto? ¡Todas estas personas eran dignatarios internacionales! No había forma de que Gerald pudiera conocerlos, ¿verdad?
“¿A ellos? Bueno, en cierto modo…”, respondió Gerald con bastante indiferencia mientras giraba para mirar al presidente Chac.
“¡N-no se preocupe, señor Crawford! ¡Definitivamente no lo dejaré salirse con la suya tan fácilmen