No obstante, Gerald no pudo evitar asentir con una sonrisa. Ella no era para nada una mala mujer, y aunque sus palabras fueron casuales, le dieron a Gerald una cálida sensación en su interior.
‘Qué raro encontrar hoy en día a una mujer tan amable... Me pregunto si el destino había planeado que nos conociéramos…’.
Teniendo eso en cuenta, Gerald sintió que también podría aprovechar esta oportunidad para concederle uno o dos deseos. Después de todo, el dinero no era un problema real para él y n