‘En aquel entonces, Gerald apenas podía soportar un solo golpe mío... ¡Ni siquiera es exagerado decir que él no era más que un títere para mí hace apenas unos días! Aun así, no puedo creer que se haya convertido en una persona tan excepcional en su corta ausencia... Odio admitirlo, pero con su fuerza actual, no está muy lejos de lo que soy capaz de hacer... ¡No es de extrañar que haya tenido tanta confianza...!’, pensó Queena.
‘Aunque no debería ser demasiado difícil para mí derrotarlo con su