Gerald miró por todas partes pero no pudo encontrarla en absoluto. Además, su teléfono había muerto de nuevo.
En apenas una hora de búsqueda, ya estaba empapado de sudor.
Mila salió con él. ¿Podría haberle pasado algo? Gerald ya había descartado todas las posibilidades y llevaba mucho tiempo esperando por la zona.
Pero seguía sin ver a Mila por ninguna parte.
Cuanto más pensaba en ello, más empezaba Gerald a sudar frío.
Gerald decidió volver a la tienda de coches para ver si conseguía encen