“¡Viene el Amo del valle!”, gritó emocionado uno de los guardaespaldas del Valle del Rey. Al escuchar eso, los otros guardias, que se habían estado enfrentando a los de la familia Fairleigh, sintieron como si les hubieran quitado un gran peso de encima.
Más de sesenta guardaespaldas del Valle del Rey habían estado gimiendo y aullando de dolor mientras yacían en el suelo. Sin embargo, al darse cuenta de que Rupert se acercaba, todos empezaron a ayudarse entre sí para levantarse al instante, aun