Verlo en ese estado hizo que Xavia se sintiera extremadamente incómoda. Después de todo, sus sentimientos hacia él todavía eran bastante confusos. Sin embargo, ella sabía que aunque lo odiaba, aún lo amaba.
“Por favor... ¡Por favor, despierta ahora...!”, lloró la angustiada chica mientras se desplomaba lentamente al suelo para sentarse junto a Gerald.
Esta persona una vez le había dado la cosa más hermosa del mundo… Él le había dado un amor desinteresado. Un amor que significaba que no le impo