Pronto, los invitados se fueron, y Sofía con su grupo también se retiraron. En el hotel, solo quedaron Antonio y Mariana; incluso el niño ya había sido llevado a casa por la niñera para dormir.
Antonio había bebido un poco más de lo habitual hoy, y tan pronto como se despidió de todos los invitados, la embriaguez lo golpeó de inmediato. En este momento, ya estaba acostado en una silla, con los ojos entrecerrados, como si estuviera dormido.
Mariana se acercó a él, algo preocupada.
—¿Estás... bie