Mundo de ficçãoIniciar sessãoTras ese día en que sufrió aquel trágico accidente y luego de morir un poco para volver a la vida, Amaro supo que no sería la misma vida en cuanto abrió los ojos a la realidad cuatro meses después.
Su madre estaba a su lado aferrada a su mano, con el rostro demacrado, despeinada, sin maquillaje y con los ojos rojos de tanto llorar suplicándole que regresara, pero sin dejar de besarlo porque al fin había despertado. Desde entonces







