Un coche de lujo que contrastaba con su barrio se estacionó en la puerta de su edificio, juraba que el último coche había sido color negro, este era Gris como la plata. ¿Cuántos coches tenía Thomas en su haber? Celeste no se animó a preguntar.
-Después de tí- sonrió el joven, abriéndole la puerta trasera.
La rubia sonrió y entró al coche que olía a nuevo. “Una nueva adquisición” pensó fascinada.
¿Cuántos años tendrías que trabajar para poder comprar un coche como este? La joven estaba segura