—Hija, estos días no causes más problemas, espera unos días a que Manuel se calme, y este asunto se habrá resuelto.
Ana también intentó calmar a Elena:
—Mantén la calma, cuando pase el tiempo podrás volver a casa y vivir como la señorita de la familia. Tu padre y yo estamos buscando una salida para la familia, pronto tendremos un nuevo respaldo y ya no tendremos que depender de la mirada de Adriana y su madre.
—¿De verdad?
Elena miró a su madre, y sus ojos cobraron vida de inmediato.
—Claro