PUNTO DE VISTA DE DENNIS
Mi predicamento era ridículo. Cualquiera que escuchara esto se reiría en mi cara. Estaba evitando a mi propio empleado. Llevaba haciéndolo desde ese desafortunado día. Y la evasión no empezó en el trabajo. Empecé por negarme a ir a bañarme los días que tenía programados.
Y los días en que la evitación parece imposible, me enojo con ella y la regaño por cosas insignificantes.
El ambiente habitual en esta sucursal de mi bar era ahora tenso, ya que nadie quería provocar