Pedro, con su estatura y sus largas piernas, tenía un porte imponente bajo la luz del pasillo. Sus rasgos faciales parecían más profundos y acentuados.
Llevaba puesto el mismo traje que Bella le había dado la noche anterior, pero el cuello ya no se veía tan recto y pulcro, pues había estado doblado en una esquina durante mucho tiempo.
Pedro solía ser muy cuidadoso con su imagen, y la oficina no era precisamente un vestuario, ¿por qué no se había puesto algo diferente hoy?
—¿Qué estabas haciendo