—¡Vaya...! ¡Que se jodan para siempre esos estúpidos idiotas y su relación con esos perros!
Ese mismo día, Cira llevó todas sus cosas de la oficina a su casa. Con los ruidos causados, Clara se enteró de su renuncia. Bajo su insistencia, Cira finalmente le contó todos los detalles de lo ocurrido.
Clara estaba tan enfadada que no pudo contener el impulso de insultar a la despreciable pareja de Morgan y Keyla. Para calmarse un poco, fue a tomar una botella de cerveza fría de la nevera y se la bebió