EL PUNTO DE VISTA DE DAMIEN
Llamé a Richard el domingo por la tarde.
Contestó al segundo timbre.
"Necesito hablar contigo sobre Daniel", dije.
El silencio que siguió fue el más largo que Richard había permitido nunca en una conversación conmigo. Diez segundos completos.
"Cómo", dijo finalmente. No una pregunta. Solo la palabra.
"Thomas Bennett contrató a un investigador después del divorcio. Los archivos llegaron a Elara."
Otro silencio. Más corto.
"¿Cuándo lo supiste?" preguntó.
"Esta semana."