Perspectiva: Emmy Martínez López
Mi padre estaba sentado en la mesa de la esquina, junto al gran ventanal, con una pequeña taza de café solo humeando suavemente frente a él. Tenía un aspecto increíble. Sus hombros, que durante tantos meses de enfermedad habían estado caídos y delgados, se veían rectos y anchos bajo su camisa azul limpia. Observaba el comedor con una sonrisa silenciosa y feliz, siguiendo con la mirada el camino de los camareros mientras llevaban platos de pasta caliente y carne