En ese momento, Selena podía sentir cómo la temperatura de la oficina bajaba por debajo del punto de congelación.
El frío podría congelarlo todo en un instante.
El rostro de Eric era sombrío. Sus largas pestañas caían hacia abajo, y cuando volvió a levantar la mirada, ya había escondido sus tumultuosas emociones en su interior.
Selena ni se atrevió a volver a hablar.
El tono de Eric era frío y duro. Levantó la barbilla y dejó ver su mandíbula aguda.
"¿Por qué debería confiar en ti?".