Jane se quedó estupefacta con la reacción de su amiga, que tiene de malo que se termine la comida, después de todo siempre pueden pedir por línea o también podrían ir al restaurant de I. Rondel que no estaba lejos.
Por otro lado, Erwin sonrió porque consiguió lo que quería, entonces dijo —señorita Jane, ¿vamos? —.
Jane asintió —vamos —.
Cuando entraron al comedor todos lo estaban esperando, Erwin hablo –no tenían que esperarme, porque no van comiendo–.
—¿Cómo podríamos hacer eso? —, dijo Santos