Mitch se detuvo, congelado en medio del pasillo, el ruido de la música aún resonando en su mente y una imagen peor, la de Grace respondiéndole el beso a su... a su...
—¡Es que no puede ser nada suyo! —exclamó dándose la vuelta y Charlie tuvo que sacudirlo un par de veces y empujarlo lejos de allí p