—¡Cuidado! — exclamé abalanzándome sobre Nathan, ambos caímos sobre las hojas del bosque. Una lanza había pasado por encima de nosotros y quedó incrustada en el tronco de un árbol.
Había pasado un largo tiempo desde que había visto una lanza como esas; sin embargo, el agente Petrova no usaría una herramienta como esas para ahuyentar a las personas. Un silbido se escuchó desde la copa del árbol y terminamos encerrados en una jaula.
—¿Qué está pasando aquí? — preguntó Nathan en medio de un murmul