—¿De verdad? —preguntó Valeria Mendoza, frunciendo los labios con cautela, temiendo que solo intentara engañarla. No entendía por qué Zack Quinn había cambiado de opinión de repente y sin motivo alguno.
Zack Quinn pareció notar su desconfianza y soltó una risa sin humor.
—¿Qué? ¿Crees que pienso venderte?
—No.
—¿Entonces no quieres negociar conmigo?
—No es eso.
Zack Quinn frunció el ceño.
—Entonces, ¿qué quieres decir?
Valeria Mendoza respondió con calma:
—¿Por qué viniste a buscarme de repente