Mundo de ficçãoIniciar sessãoLA AMENZA.
Diana iba en el automóvil con Mark.
—No se preocupe, señora. Ian saldrá bien de todo esto —el guardaespaldas de Ian estaba tratando de confortarla.
Ella suspiró, lo menos que quería que él tuviese un lío legal por su culpa. Colocó las manos en su vientre.
—Gracias, Mark —dijo—. Volvamos a la empresa.
El chófer negó con la cabeza.
—Lamentablemente no puede ir allá, señorita. Ian me dio orden específica d