Capítulo Ochenta y CincoCamilla—Buenos días, Princesa. Feliz cumpleaños —dije, despertando a Rory.Ella se frotó los ojos y los abrió con una sonrisa. Mi abuelo, Skye y yo nos reunimos alrededor de su cama y le cantamos con un cupcake y una vela.—Pide un deseo y apaga la vela —dijo Skye.Rory cerró los ojos, susurró algunas palabras y luego apagó la vela.—¡Yay! —aplaudió.Fue a cepillarse los dientes y nosotros bajamos a desayunar. También íbamos a sorprenderla con las decoraciones que habíamos hecho anoche.—¡Guau! —dijo mirando a su alrededor—. Me encanta. Gracias, mami —me abrazó.—De nada, bebé.Fuimos a la mesa del comedor a desayunar.—Entrega especial para la cumpleañera.—¡Martha! —gritó Rory y corrió hacia ella—. Te extrañé.—Yo también te extrañé, bebé —dijo, abrazándola—. ¿Estás llorando? Oh bebé, no llores.—¿Está llorando? —pregunté y Martha asintió.—Aww —dijo Skye—. Debe haberte extrañado mucho.—He estado fuera un tiempo —regresó a la mesa con un plato de pancakes
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