POV de Draven Mucho antes del amanecer, había abandonado la cama y salido al balcón que dominaba todo el territorio de la Manada. Normalmente, la ciudad despertaba con los reconfortantes sonidos de los comerciantes preparando sus puestos y de los guerreros relevándose en la guardia. Pero aquella mañana, un silencio inquietante se cernía sobre las calles, como si todo el reino contuviera la respiración. Había pasado toda la noche estudiando los registros de la Luna Roja. Todos los relatos eran casi idénticos: presagios extraños, lobos inquietos y una abrumadora sensación de que una desgracia se acercaba. Creía cada palabra, porque yo también lo sentía: que aquel día, de una forma u otra, iba a destituir a Dolores como mi Luna. Llamaron a la puerta detrás de mí.
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