Punto de vista de la autoraGemmy regresó corriendo al comedor, aferrando el pequeño botiquín de primeros auxilios contra su pecho.Sin dudarlo, se arrodilló frente a Liam, quien estaba sentado contra la pared, sosteniendo un grueso rollo de toallas de papel sobre su frente ensangrentada."Lo siento muchísimo, Liam", dijo Gemmy con desesperación, con las manos temblando mientras abría los cierres de plástico de la caja."Por favor, quédate quieto. ¡Dios mío, hay muchísima sangre!", exclamó."Gemmy, respira", dijo Liam con suavidad, con una voz tranquila y reconfortante a pesar del profundo corte cerca de su frente.Se estremeció levemente cuando ella apartó la toalla de papel empapada en sangre, pero logró esbozar una pequeña sonrisa tranquilizadora. "Está bien, Gemmy. De verdad, no pasa nada"."¡No pasa nada!" Gemmy gritó, abriendo un paquete de toallitas antisépticas y limpiando cuidadosamente la herida.—¡Viniste a visitarme y a almorzar, no a que un loco te golpeara en la cara! E
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