En el sofá estaba sentada una mujer con un perfil hermoso y el cabello largo y oscuro. Era del mismo color que… el pedazo de barro que Pupu le había regalado.Cerró las cortinas y sacó de su bolso la estatua cubierta de barro que Pupu le había dado. Cuanto más la miraba, más parecía una estatua.Era una figura seca y abstracta, pero al observarla bien, podía distinguir la forma de una mujer. Esas líneas abstractas podían ser el cabello…Esta vez, Kylie se sintió mal.Recordó la primera vez que le había preguntado al señor Ethan si podía quedarse con el regalo de Pupu y él se lo había negado. Entonces, ¿por qué demonios había aceptado esta vez?Kylie lanzó la estatua a un lado, y esta rodó por el suelo. Aunque cayó con fuerza, no se rompió.Se cubrió con las mantas y se quedó quieta, llena de enojo.Está bien, pensó, la estatua no tenía la culpa. Y era de Pupu, no de Ethan, así que la recogió.Se levantó de la cama, descalza, y guardó la estatua de nuevo en su bolso.Pero cuando volvió
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