Absolutamente. A continuación se muestra el siguiente capítulo: continuo, inmersivo y ampliado. Sigue anclado en la evolución de la tensión político-emocional que se ha ido acumulando, poniendo de relieve el costo del liderazgo, la lealtad y el amor. ---La primera vez que la cámara del consejo guarda silencio para mí, entiendo cómo suena realmente el poder. No es el puñetazo contra un roble. No el gruñido bajo una orden. Ni siquiera el eco de un decreto llevado por lobos deseosos de obedecer. Es dejar de respirar. Es el chirrido de las patas de una silla que se detiene a mitad de un turno. Son doce Alfas, Betas y ancianos endurecidos mirándome, ni más allá de mí, ni a través de mí, y esperando. Esperando mi decisión. No miro a Rylan. Puedo sentirlo a mi derecha: un calor constante y enrollado. Su presencia ahora me resulta familiar, no abrumadora. Hemos aprendido los silencios de los demás. Hemos aprendido el espacio entre dominio y asociación. Hemos aprendido a no inmutar
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