~ MAITÊ ~ Viernes por la noche. El mismo ritual de siempre: cena en la casa de mis padres. Una tradición que antes me reconfortaba, pero que ahora parecía más una prisión disfrazada de rutina familiar. Desde el trayecto hasta su casa, con el famoso auto negro siguiéndome de cerca, ya sentía el peso familiar instalándose en mi pecho, esa sensación sofocante de estar representando un papel en una obra teatral de la cual no lograba escapar.Cuando la empleada me condujo hasta la sala de estar, encontré a mis padres acomodados en los sofás de cuero italiano, conversando animadamente con alguien cuya voz ya me hacía querer vomitar, y eso no tenía ninguna relación con el embarazo. Dominic estaba allí, sentado cómodamente en la butaca que mi padre solía reservar para visitas especiales, como si fuera parte natural de la
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