•04•

Narra Greg 

Fue un poco difícil convencer al idiota de John, lo bueno es que al final accedió a mi propuesta y es que en realidad le convenía mucho aceptar, todos vamos a ganar, sobretodo él.

—Reúne a los hombres —le ordeno a mi mano derecha.

—Si señor Lacruz —responde y se va a buscar a los demás hombres.

Cuando todos están reunidos, me preparo para hablar, todos están atentos a mis movimientos y lo que tengo que decir.

—Bien les quería contar que ya tenemos un nuevo y mejor distribuidor —todos se miran entre sí confundidos— así que debemos tener mucho cuidado con nuestros pasos y ser cautelosos—. Les informe, pero más que nada era una advertencia para que no salen mis planes.

Todos asienten, Joel les da los detalles sobre quien es y a que cartel pertenece.

Debo prepararme porque dentro de dos días viene mi mujer a visitarme, he anhelado tenerla de nuevo conmigo y poder fundirme en ella todas las veces que quiera sin que nadie me moleste. Aunque a veces siento que es solo deseo y el capricho de que la quiero solo para mí, y no compartirla con nadie más.

Hablando de la reina de Roma. Mi celular se enciende y es ella llamándome.

—¿Si? —le pregunto coqueto.

—Hola mi amor, quería avisarte que esta todo listo para pasado mañana —no puedo evitar sonreír porque me salí con la mía, a pesar de que ella no puede ver esta sonrisa de satisfacción igual lo hago.

—Excelente, aquí te espero Mel —le digo y corto la llamada.

Esa mujer se ha vuelto una droga para mí, la verdad es que no puedo vivir tranquilo si ella no está conmigo; desde el día que se metió en mi cama no quise sacarla nunca más, aunque en el fondo creo que es mas un capricho que otra cosa.

Estaba tranquilo revisando unos papeles en mi oficina, no esperaba ninguna visita pero la figura de una hermosa mujer entro por la puerta de mi oficina.

—¿Qué haces aquí? —le pregunto confundido.

—Solo quiero que hablemos Greg —responde coqueta.

—¿Ah, si, y de qué? —se acerca un poco mas a mí para quedar cara a cara.

Ella terminó de acortar la distancia entre nosotros y me besa con desesperación, enseguida le correspondí y agarre su cintura para apretarla más contra mí.

—Creo que John se va molestar —dije burlón. 

Sonrió con cinismo, ignoro mi comentario y seguimos en lo nuestro.

Vaya que Mel es fuego y en ella me quiero quemar todo el tiempo. O al menos hasta que me canse de eso.

(•••)

Me dirijo a uno de los almacenes donde guardamos los encargos, tengo que chequear que todo este bien y que la droga llegue intacta a Venezuela. Estaciono el carro cerca del almacén y me bajo con mis hombres siguiendome los pasos.

Cuando entramos me sorprende ver dos hombres de rodillas y a mi hija junto con otro hombre sosteniendole del cabello.

—¿Qué significa esto Tatiana? —ella mira al hombre que está a su lado y le hace una seña.

—Que se lo digan ellos mismos señor Lacruz —dice tirando más fuerte del hombre que sostiene.

Pasan unos cuantos minutos y nadie dice nada, así que el otro chico comienza a hablar.

—Resulta que estos dos son unos soplones, que pensaban sabotear la entrega a Venezuela —hace una pausa— nos dimos cuenta porque estaban actuando muy extraño, así que Tatiana los siguió de cerca y se entero de todos sus planes.

Me acerco a paso lento los agarro del cabello y hago que ambos me vean a la cara.

—Entonces, son unos traidores —les digo entre dientes con burla— no soporto a los traidores —,los solté del cabello y los lance al piso con fuerza.

Hice una seña a mis hombres para que se los lleven, ya ellos saben que hacer y me obedecen; ya después me encargaría de ellos y los haría pagar muy caro.

—¿Qué haces aquí? —ahora me dirijo a Tatiana.

—Estábamos revisando el cargamento —responde el chico que está junto a ella, creo que es su mano derecha.

—Bien, necesitamos hablar —le dije a Tatiana.

Ella asintió y se dirigió conmigo a una oficina que hay en el almacén.

—¿Qué sucede papá? —me pregunta curiosa Tatiana.

—Nos vamos a asociar con John —le respondo con simpleza.

—¿Es en serio? —pregunta perpleja.

—Si —me encojo de hombros.

—Pero... si ustedes no terminaron en buenos términos, me parece muy extraño y más viniendo de ti —dice ella aun perpleja.

—Lo sé, pero logre convencerlo e hicimos un buen trato, además tengo un plan para quedarme con todo su imperio —suelto finalmente con una gran sonrisa.

—Muy bien papá, estoy a tus ordenes —me dice ella con seriedad.

—Excelente, porque tu eres parte del plan —le dije con una sonrisa maliciosa.

Ella asintió y estuvo atenta ante todas mi palabras, de todas la personas que trabajan para mí Tatiana es mi mejor arma y la voy a usar a mi favor para lograr todos mis objetivos. Sé como llegar a John para poder destruirlo y así todo lo que es suyo por fin será completamente mío, cómo debió haber sido desde el principio.

John Santein siempre recordará el nombre de Greg, porque seré yo quien haga su vida miserable y le enseñaré que no se puede tener todo en la vida, porque toda historia sea buena o mala, tiene su final.

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