Capítulo cinco.

Desperté cuando sentí a alguien poner una manta en mi espalda desnuda, ocasionando que me estremezca de dolor.

—Lo siento, no quería despertarte. —Dijo Colm seco, lo miré y me quité la manta de encima, ya que estaba haciendo que escocieran mis heridas. —Hace frío, podrías enfermarte.

—Duele. —Dije simplemente y volví a recostar mi cabeza en el reposabrazos.

—Spencer podría ayudarte con eso. —Dijo Luther apareciendo con un tazón de palomitas recién hechas.

—Estoy bien.

—Bien, entonces muévete que quiero ver una película.

—Es prácticamente mi cama.

—Es mi casa, yo mando, tú obedeces. Largo.

Me levanté furiosa del sofá y me tambaleé ligeramente al hacerlo, sacudí la cabeza para apartar la bruma de cansancio y dolor que rondaba en mi cabeza, y caminé con las piernas débiles hacia la cocina, donde para mi desagrado Spencer se encontraba encima de su prometida, besándola con pasión. Cerré los ojos con fuerza y salí de la cocina rápidamente, escuchando las carcajadas de Luther y Colm a mis espaldas.

—Creo que debí decirte que no entraras ahí. —Dijo Luther burlón mientras comía palomitas animadamente.

—Vete a la m****a. —Le mostré mi dedo medio y salí de la cabaña, me senté en el porche y miré al cielo, buscando a la luna. — ¿Qué te hice para que me dieras esta vida, ah?—Le pregunté como solía hacerlo cuando tenía 11 años y mis tías me golpeaban. —Primero mis padres, luego... Abraham y el pequeño, y ahora esto, dime ¿qué te hicieron ellos? ¿Qué te hice yo?

Como siempre no obtuve respuesta de su parte más que el insistente susurro del viento contra las copas de los pinos y árboles que me rodeaban.

— ¿Hope? ¿Con quién hablas?—Bajé la mirada del cielo y miré a Aurora y a Cedric, quienes caminaban en mi dirección con calma.

—Con la luna. —Dije obvia, y me levanté para recibirlos. — ¿Qué los trae por aquí?

—Venimos a cenar con ustedes, hay algo que Luther quiere decirnos. —Dijo Cedric con el ceño fruncido al verme tambalear, puse los ojos en blanco internamente, por su culpa seguía débil, y herida.

—En ese caso entremos. —Dije con cierta confusión y los tres entramos a la cabaña.

—Por fin llegan. —Se quejó Luther, levantándose de un salto de mi cama. —Vamos, estoy hambriento.

(...)

— ¿Y bien? ¿Qué es lo que tenías que decirnos?

—Voy a casarme. —Dijo sonriendo y volvió su cabeza en mi dirección. —Ven aquí, preciosa.-Dijo con voz dulce, le fruncí el ceño inmediatamente, desconcertada y confundida. —Ven aquí, Jessie.

Una adolescente, de no más de quince años, apareció de la nada detrás de mí con una enorme sonrisa, ignoró las miradas atónitas y horrorizadas que todos le dábamos y se sentó sobre los muslos de Luther, quien rodeó su cintura en ademán posesivo.

— ¿Ella es tu Mate?—Preguntó en un susurro preocupado Aurora.

—No, pero aún así será mi esposa. —Dijo él con una sonrisa.

—Hermanito, eres mayor que ella por… ¿cuánto? ¿Cinco años?

—En realidad, ocho. —Dijo haciendo una mueca, las mejillas de Colm adquirieron color, y no por vergüenza.

—El hecho de que estés tan desesperado por tener cachorros no significa que debes renunciar a tu pareja, ni mucho menos acosar a una... niña.

—Además, mírala, no soportará traer un cachorro de un Alpha en su vientre y solo ocasionarás dolor a su familia.

—Y también es híbrida. —Susurré tras un largo escrutinio a su persona, eso y los tirones a ambos lados de mi cuello, todos me miraron. — ¿Qué?

— ¿Cómo lo supiste?—Preguntó ella furiosa por haber develado su secreto.

—Tu manera de caminar, el color de tus ojos y por tu olor. —Enumeré, guardándome para mí lo de los tirones, y me llevé otra cucharada de puré de patata a la boca. —Además de que una vampiresa con todas sus letras no podría estar embarazada. —Me encogí de hombros, Luther rompió de un apretón la copa que tenía en la mano y miró a su prometida con ojos acusadores, apartándola de sus muslos.

—Me dijiste que eras virgen y mujer lobo. —Gruñó mientras se levantaba, furioso. — ¿De quién es el bastardo en tu vientre?—Rugió, volviendo sus ojos dorados.

—Del Alpha de Dead Moon. Él me dijo que debía engatusarte, Luth. —Dijo ella comenzando a llorar.

—Olvídate de casarte conmigo.

Felicidades, Hope, acabas de arruinar un compromiso en menos de tres minutos.

—Solo quería tu protección.

—Perra. —Gruñó Cedric y me miró. —Acábala.

—Yo no trabajo así. —Fruncí el ceño y me recosté contra el respaldo de la silla, contuve un grito debido al dolor que eso ocasionó a mis heridas y me incorporé con rapidez. —Soy cazadora, no sicaria.

—Entonces cázala.

—Sin armas. —Mis palabras salieron cargadas de sarcasmo, una vena en su frente palpitó.

—Te daré un arco, un carcaj y tu preciada espada.

—Perfecto. —Sonreí y me levanté de la silla, me tambaleé un poco pero logré disimular. —Bueno, preciosa, es hora de divertirnos. —Reí y aplaudí como niña pequeña, incrementando su horror. —Para que veas que soy una buena depredadora te dejaré correr en lo que el Alpha me da mis armas,  ¿te parece?

Ella no dijo nada, simplemente se limitó a salir corriendo por la ventana. Miré a Cedric en espera de lo prometido y él me tendió las armas con el ceño fruncido, las tomé con expresión confusa, ¿de dónde las había sacado?

Me colgué el arco en la espalda al igual que el carcaj e hice una mueca al sentir la molestia de mis heridas, miré a Híbrida entre mis manos y sonreí después de dos interminables semanas.

—A cazar, vieja amiga. —Susurré en su dirección y salí por la ventana por donde la adolecente había salido.

Diez minutos estaba de regreso en la cabaña con la ropa empapada de sangre, tanto de ella como mía, con el pequeño embrión en la mano derecha y la cabeza de ella en la izquierda.

— ¿Una caja?—Pregunté haciendo que todos me miraran, Aurora perdió color en el rostro y Cedric sonrió.

— ¿Qué tienes ahí?—Preguntó Luther, quien miraba con cautela y sospecha mi ensangrentada mano derecha.

—A su hijo no nato. —Dije abriendo la palma de mi mano, mostrando lo prometido en ella y salpicando parte de la alfombra en el proceso.

Aurora no lo resistió y se desmayó en brazos de Colm, suspiré y dejé al embrión en un vaso de vidrio, el cual protegí envolviéndolo con plástico. Luther me pasó una caja de cristal donde cabía perfectamente la cabeza de la chica y el vaso con el embrión, escribí una nota rápida y la guardé a un costado de la cabeza. Cerré la caja y luego la metí en otra de cartón, Spencer murmuró unas palabras extrañas y esta desapareció.

—Bien hecho. —Me felicitó Cedric, me encogí de hombros y me toqué el muslo derecho mientras hacía una mueca de dolor.

—Debo descansar, era toda una fiera. —Dije, ellos asintieron y me recosté en el sofá.

— ¿Qué haces?

—Duermo.

— ¿Por qué ahí?

—No hay más habitaciones, así que me tocó el sofá.

—Niños, a la cocina, ahora. —Ordenó Cedric con la mandíbula tensa luego de unos minutos al escuchar mi declaración.

Sus hermanos se miraron entre sí y le dieron una sonrisa culpable, para luego hacer lo que él les ordenaba. Por mi parte recargué mi cabeza en el hombro de Aurora y puse una mano en su vientre, sintiendo al bebé patear con fuerza. Cerré los ojos sintiendo una punzada en mi corazón al recordar y poco a poco me quedé dormida.

Capítulos gratis disponibles en la App >

Capítulos relacionados

Último capítulo