Capítulo 4

El sol me despierta, cuando algunos de sus rayos acarician sutilmente mi cuerpo desnudo, aunque todavía no ha amanecido del todo. Me quedé dormida en mitad de la sala y ahora me duelen todos los huesos. De hecho, me duele cada musculo, hueso y coyuntura de mi cuerpo, como si me hubiera pasado una aplanadora unas tres veces.

Lo digo sin exagerar.

Me levanto patosamente de donde me encuentro y hay los veo.

No fue un sueño o, más bien, una pesadilla.

Me quedo como de piedra por todo el horror y tapo mi boca instintivamente, mientras las lágrimas comienzan a caer. Por dentro siento como si toda la sangre se drenara de mi cuerpo, ante el charco inmundo que está frente a mí.

Mis padres, los seres más importantes en mi vida y quienes más me han amado se encuentran desmembrados, muertos.

No puedo controlar los espasmos que siento en el estómago y me voy al baño que se encuentra cerca de la cocina y me agacho al nivel de la taza del inodoro y empiezo a vomitar, aunque no sé qué, porque mi estomago se siente vacío.

Luego que saco toda el líquido verdoso que sale de mis entrañas, comienzo a llorar descontroladamente.

Entonces es cuando me siento sola y desprotegida. De inmediato busco una bata para tapar mi cuerpo desnudo y entiendo que tengo que enfrentarlo todo de nuevo, así que vuelvo a la sala.

Un monstruo entró a esta casa. Un monstruo atacó a mis padres y los mató. Un monstruo les desgarró el cuello y separó sus cabezas de sus cuerpos. Un monstruo dejó sangre por todas partes de la sala, volviéndola nauseabunda.

Ese monstruo fui yo.

Me siento asqueada de mí misma.

No, no era yo, sino un monstruo. Sí, era yo, me convertí en un monstruo. Entonces me toco la marca que está arriba de mi clavícula izquierda, lo único nuevo en mi cuerpo.

¿Qué rayos fue lo que hizo Adrien conmigo?

Las lágrimas salen de mis ojos como si me fuera a secar, mientras un escalofrío recorre toda mi cuerpo.

¿Qué voy a hacer ahora?

Lo más triste es que yo pude detener todo esto.

No, no podía, porque en realidad no fui yo, si no un monstruo que se apoderó de mí.

Estoy a punto de volverme loca por el horror y el asco hacia mí misma.

―En estos momentos te debes estar preguntando qué fue lo que pasó―dice una voz frente a mí―y si tienes alguna duda, te voy a decir lo que ya sabes, tú fuiste la causante de todo esto. Dicho más claramente, tú, Sia Savage, niña mimada y rica heredera, mataste a tus padres―insiste el maldito bastardo de Adrien Mctire. La sangre comienza a hervirme y trato de atacarlo, pero él se levanta―alto ahí―me ordena y yo me detengo.

Él comienza a mirarme con curiosidad, como si acabara de descubrir algo nuevo.

― ¡Vaya, Sia, me tienes sorprendido! ―me dice casi sonriendo, como si en medio de la sala no hubiera dos cuerpos mutilados y sin vida y estuviéramos compartiendo la velada más encantadora del mundo―para ser el miembro más joven de mi manada, no pensé que pudiera dominarte con tan solo unas horas luego de tu transformación.

― ¡Tú, maldito desgraciado, qué me hiciste! ―le grito e intento atacarlo nuevamente, pero no puedo, es como si todo mi cuerpo se negara a obedecerme, pero se siente muy contento en hacer lo que le pide Adrien.

―Mucho cuidado en cómo me hablas, Sia, ahora yo soy tu alfa y vas a obedecerme lo quieras o no, claro que no es algo que puedas decidir, porque me perteneces, lo quieras o no.

― ¿Qué fue lo que me hiciste, maldito desgraciado? ―le digo entre dientes y él se ríe, satisfecho con todo lo que ha conseguido conmigo.

―No mucho, querida mía―me dice, hablando calmadamente―te recomiendo que te sientes, pero, si no aceptas mi sugerencia, te obligaré a que lo hagas, así que mejor siéntate―añade y yo le obedezco, lo que lo complace.

―Verás, quiero que sepas que todo esto ha pasado gracias a ti―me dice y yo lo miro extrañada―sí, fuiste tú la que me comía con los ojos en la oficina de tu padre, la que me invitó a venir aquí, así que no te quejes de todo lo que te está pasando, porque resulta que invitaste a un lobo a dormir contigo, nada más ni nada menos.

―Yo no te pedí que me hicieras esto―le espeto, tratando de disimular la curiosidad con eso de que invité a un lobo.

―Silencio, que está hablando tu alfa―me ordena y yo vuelvo a callar―entonces, cariño, tú me invitaste y yo estaba necesitado. Me hice socio de tu padre porque requería desesperadamente capital para la compañía de la manada, pero, como tú me invitaste a salir, mis planes cambiaron. Ahora pretendo quedarme con toda Savage Corp., después de todo, tú eres la heredera natural de tus padres.

―Y que no te quepa ninguna duda, yo planee todo esto, yo esperé la fase de la luna correcta para poderte convertir, también fui el que enteró a tus padres de que no estabas estudiando lo que él quería y los impulsé a venir hasta aquí―se sigue regodeando de su hazaña, como si la muerte de mis padres no fuera nada, como si el haberme convertido en el monstruo que los mató no fuera lo más asqueroso del mundo―su muerte tuvo dos propósitos, como debes saber―sigue contándome y yo estoy luchando por levantarme de aquí, porque, si ha planificado todo esto tan fríamente, estoy segura de que tiene planeado cosas peores para mí.

―El primero es, claro, que fueras su única heredera y, el segundo, era que se completara tu transformación, porque necesitaba que te convirtieras y, como no eres una mujer loba nacida, sino transformada, para que se complete el proceso, debes probar sangre humana, así que, para no desperdiciar, decidí que lo mejor era que tus padres fueran las víctimas. También pudo haber sido tu sirvienta, Myrtle, pero no sería tan culposo como el hecho de haber descuartizado a tus propios padres―continúa hablándome y un regusto amargo sube por hasta mi garganta otra vez. Trato de luchar con todas mis fuerzas para escapar de su hechizo, pero solo logro mover a penas los músculos.

―Ahora tengo que activar la siguiente parte de mi plan, por supuesto―sigue regodeándose el muy maldito―eso es que me dejes todos tus bienes, una vez se lea el testamento.

―Ni lo sueñes, maldito―le espeto, aun luchando con todas mis fuerza y veos que tengo algún avance en mis intentos.

―Ya quisieras tú que todo esto fuera un sueño―se ríe descaradamente de mí―es que así no funcionan las cosas, Sia. Tú no solamente fuiste transformada por un alfa, sino que la marca que te dejé es una marca de pareja, así que no te queda otra opción―me dice y esta vez espero a que me explique el porqué de todo eso―es que, al haberte marcado como mi pareja, puedo influenciar en tus deseos, llevándote a hacer lo que yo quiera. Tampoco puedes escapar de mí, porque sabré dónde estás, gracias a la marca. En pocas palabras y como ya debes haber adivinado, harás todo lo que te pida, cuando así lo pida. Soy tu alfa y tienes mi marca, me perteneces, Sia.

“Nos sacaré de aquí”, escucho una voz en mi cabeza.

―Deja de meterte en mi mente―le espeto y él ríe a carcajadas.

―Ese no soy yo, cariño, esa es tu loba―me revela y yo aprieto mis labios―no te preocupes, antes que terminemos aquí, te voy a explicar cómo funcionan las cosas en mi mundo, aunque no sé para qué te va a funcionar, porque no creo que dures mucho―me dice muy cerca de la cara―por lo general no me acercaría a una como tú, prefiero las de mi raza, claro.

Entonces soy yo la que se ríe.

―La verdad es que eres un estúpido―me burlo de él―si voy a morir pronto, no me importa morir ahora o después, tampoco me importará cumplir tus deseos o puede que muera pronto por mí misma―le digo y él frunce el ceño.

―Mi plan es brillante, Sia, no vas a morir, a menos que yo lo ordene―me responde.

“No le hagas caso”, me dice nuevamente la voz, “trata de que no nos mire”.

― ¿En serio, Adrien? ―le digo burlándome de él con toda la rabia que corre por mis venas― Mis padres están muertos gracias a ti, no me importa un solo centavo de esa empresa, pero no permitiré que toques un solo centavo, mientras pueda. Tú vas a pagar por lo que hiciste, te lo prometo

"Eso es, Sia, enójate más, así podré sacarnos de aquí", me vuelve a decir la voz.

―Son las palabras de una moribunda―se mofa―dentro de pronto no quedará nada que recuerde el apellido Savage, eso te lo prometo yo.

―Ya veremos―lo reto y puedo avanzar un paso para quedar cara a cara con él. Entonces su teléfono suena y me da la espalda.

―Ya te dije, Balder, regreso pasado mañana a la manada―le dice al que creo que es su padre, aunque, por la forma de hablarle, parece ser solo un pariente lejano―tendré el dinero que necesitamos pronto... ―él sigue hablando y yo hago varios intentos para moverme.

Y, mientras él está distraído en su llamada, yo me armo de todo lo que puedo para moverme e irme. Una fuerza interior que no conocía se mueve a través de mis músculos, haciendo que me mueva, rompiendo las órdenes que me dio Adrien. Así que voy a la primera puerta que veo, la que se encuentra en la cocina, la cual abro y corro con toda la prisa que mis pies desnudos lo permiten, pero comienzo a transformarme a medida que avanzo y la loba que soy yo corre más aprisa aún, dejando la casa de la playa atrás.

Pero no estoy sola, detrás de mí siento la presencia de otro lobo, que trata de alcanzarme, es mucho más rápido que yo así que logra posicionarse justo detrás de mí e intenta morderme, pero no lo dejo. Conozco este lugar como la palma de mi mano y voy a escapar a como dé lugar y voy por el camino que da a un río y, con mucha suerte, a una cascada que da al mar. Corro con todo lo que dan mis pulmones para dejarlo atrás y meterme por un viejo cauce de un riachuelo, lo suficientemente profundo como para que Adrien no me vea y sigo hasta llegar al punto donde se conecta con el río principal, pero justo al final del camino hay una forma de un lobo blanco que es enorme y sé que se trata de él, así que me impulso para saltar por encima de él y lo logro, pero el impulso es tan grande, que termino en la mitad de la corriente y trato de luchar contra ella, pero no puedo, este pelaje es demasiado pesado cuando se moja, así que la corriente me arrastra y termino cayendo por la cascada.

~~~

― ¿Estás bien? ―me dice una voz que me parece conocida―ya estás a salvo.

La boca me sabe a sal y me imagino que debe ser por toda el agua que debo haber tragado con mi salto por la cascada, ya que la caída me conduce directo al mar.

Mi cuerpo ya no se siente pesado y, cuando miro mis brazos, me doy cuenta que estoy nuevamente en mi forma humana, aunque vuelvo a estar desnuda.

Entonces me fijo en mi rescatador y me arrastro todo lo que puedo por el suelo de arena.

― ¡Chhh!―trata de callarme y de tranquilizarme―todavía no estás fuera de peligro, mi sobrino debe estar dándote caza todavía.

―Él es un maldito lobo―grito, pero él me hace un gesto para que me calme― y tú debes ser otro maldito lobo.

―Sí, lo soy―me responde Balder―ahora tú también lo eres, pero necesito que te calmes, si es que quieres vivir.

Yo lo miro todavía asustada y asqueada.

―No tienes por qué creerme, cariño, pero te tengo una propuesta, si es que quieres vengar a tus padres.

Yo lo miro con detenimiento. La sangre sigue hirviéndome en las venas y un regusto ácido sube por mi garganta, quemándola a su paso.

Odio a este hombre o lobo o lo que sea, pero ha dicho la palabra que grita en mi cabeza.

Venganza.

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