Tregua

La hermana de Nikolay la había sometido a una interrogación exhaustiva en cuanto este se había retirado, realmente no tenía mucha idea de lo que los hermanos se habían dicho, pero ella se sentía aliviada,  se aferraría a Irina tanto como pudiera, en el momento en que vio la forma en que Nikolay solo se limitaba a mirar la forma en que esta le tiraba objetos, supo que tenía en sus manos una herramienta que ni el mismo Nikolay podía prever.

— Entonces, me estás diciendo que lo conociste en un bar — repitió Irina, le había inventado una historia alocada sobre como Nikolay había caído perdidamente enamorado de ella y le había casi obligado a ir a Rusia con él  y que sospechaba que le pediría matrimonio.

— Sí, al principio no confiaba demasiado, es un bruto con las mujeres — Irina parecía no estarse tragando por completo la historia, por lo que no podía esperar a ver como reaccionaría Nikolay

— No tengo idea de si estamos hablando del mismo hombre, las mujeres lo adoran — Alexandra se encogió de hombros

— Tal vez, es guapísimo, pero realmente fue difícil, ya sabes, conseguir que se abriera — Irina asintió, cómo si con esa parte pudiera estar de acuerdo, era definitivamente la versión femenina de Nikolay, el mismo tono de rubio, excepto que el de ella era largo y rizado, mientras que Nikolay lo mantenía corto, los ojos grises y la misma forma de la nariz 

— Enserio no consigo imaginarme a Nikolay en un bar alemán, siempre se queja de que son muy groseros — asiento, no era la primera vez que escuchaba algo así, pero no me sorprendía de Nikolay — Pero ahora... ¿Qué sucedió, linda? Tienes un aspecto horrible

— No lo recuerda — Nikolay respondió, llegando a su lado, tenía puesto un pantalón de pijama y nada más, Alexandra no negó que apreció la vista, pero también le causó curiosidad, el hombre tenía un cuerpo atlético, no le sorprendía teniendo en cuenta el tiempo que dedicaba a hacer ejercicio, músculos perfectamente definidos, pero lo que llamaba su atención eran las dos cicatrices que tenía en el abdomen, ambas parecían heridas de bala — La drogaron y se la llevaron, lo que importa es que la encontré y la rescaté.

— Entiendo — dijo Irina, como si su hermano le hubiera dicho algo diferente, por lo que asumo que ella sabe algo sobre el estilo de vida de él, genial, los hermanos intercambiaron un par de palabras en ruso —Bueno, estoy cansada, así que, mañana tu y yo iremos de compras

— No puede salir en su estado actual — replicó Nikolay, pero su hermana puso los ojos en blanco 

— No pretenderás tenerla encerrada hasta que se le pase, por Dios, a demás, no creo que ella sea quien escogió estar vestida de esa forma — Alexandra miró su vestimenta mientras los hermanos procedieron a discutir en ruso, ciertamente no estaba para nada cómoda con la ropa que le habían conseguido, así que decidió tomar ventaja de la presencia de Irina 

— Quiero ir de compras...amorcito — añadió, casi podía ver una vena creciendo en la frente de Nikolay, quien luego de una mirada a su hermana, asintió

— Bien, pero tendrán vigilancia, no quiero a la prensa cerca de ella — Alexandra tomó nota mental de hacer un interrogatorio luego, necesitaba tanta información como pudiera.

— Perfecto, ahora, si me disculpan, voy a dormir — dijo Irina, una vez que salió de la sala, miró a Nikolay, y no lucía para nada contento.

— Eres una cosita molesta ¿lo sabías? — Nikolay estaba furioso con su hermana, pero por alguna extraña razón, no conseguía estar del todo molesto con Alexandra, tal vez porque le divertía la forma rápida en que se había aprovechado de la situación y mientras cambiaba todo de la habitación de invitados a la suya propia, solo tenía dos habitaciones y su hermana probablemente dio por hecho que ellos dormirían juntos, por lo que él pensaba disfrutar de la oportunidad.

— Aún tenemos una discusión pendiente — le recordó Alexandra, pero Nikolay miró por el pasillo, sabía que su hermana no saldría de ahí hasta la mañana siguiente

— Creí que había sido claro con respecto a como espero que te comportes — le recordó, indicándole con un gesto que se levantara, ella obedeció, retándolo con la mirada — Ahora mismo, yo tengo el control, no tu. Puedes engañar a mi hermana si quieres, pero no te confundas, eres mía, pagué mucho dinero para tenerte aquí, y tu misma lo dijiste, si te mato, nadie te buscaría — acarició la mejilla amoratada y la acarició con cuidado, hasta que enredó sus dedos entre los pelirrojos cabellos

— Suéltame — pidió Alexandra, pero él la ignoró, tomándola también por la cintura y acercándola a su cuerpo, el pequeño jadeo de sorpresa cuando hizo contacto con su erección, recorrió su cuerpo 

— Te advertí lo que pasaría si abusabas de mi confianza — Nikolay se inclinó para besar su cuello, esperó una respuesta violenta, realmente no pensaba hacer nada con ella, sabía que estaba herida, por lo que no estaba en condiciones, y aunque le gustaba jugar con ella, no la obligaría a nada — Así que mueve el culo

— Eres demasiado mandón  — se quejó Alexandra, pero no se alejó, así que Nikolay tomó su muñeca y tiró de ella hasta su propia habitación, esto no estaba entre sus planes, así que esperaba hacerlo funcionar, la chica sería difícil de seducir, pero disfrutaría del proceso, incluso si estuvieron a punto de hablar sobre el asunto de Pietro, Nikolay necesitaba asegurarse de que ella se quedaría con él, tenerla a su lado sería más que beneficioso, ella no tenía ni idea de su relación con Pietro, por lo que su venganza sería incluso más dulce.

Alexandra se dejó guiar hacia la habitación, era un espacio en el que realmente Nikolay no traía mujeres, pero tenía que ceder, necesitaba que mordiera el anzuelo, ella lucía entre curiosa y desconfiada, pero ingresó sin problemas, el lugar no era precisamente diferente al resto de su hogar, los muebles negros y la poca decoración eran evidencia de ello, pero tenía un par de libros, una guitarra y una pared decorada con posters de películas.

Sabía que ella estaba absorbiendo información sobre él, por lo que decidió entretenerla de otra forma, quería tantear que tan bien lo recibía, así que se acercó por su espalda y la obligó a inclinarse sobre la cama

— ¿No vas a abofetearme esta vez? — cuestionó, ella le dedicó una mirada divertida

— Una mujer tiene derecho a disfrutar de vez en cuando — replicó, con una sonrisa engreída, y maldita sea, surtió efecto en él, estaba evidentemente incomoda debido a su brazo enyesado, por lo que le ordenó girarse

— Creí que no querías tener sexo conmigo — le recordó, ella levantó las cejas y  fingió una mirada inocente

— No dije que lo haría, dije que disfrutaría — Nikolay frunció el ceño, Alexandra se recostó boca arriba y le miró — Ya que eres un hombre de negocios, tengo un trato diferente para ti

— Ya firmamos un contrato ¿Recuerdas? — Alexandra asintió 

— Pero las circunstancias cambiaron, quiero la verdad sobre mi madre y el por qué me trajiste aquí — Nikolay asintió, podía darle eso — Y a cambio...Te ayudaré en lo que sea que quieras hacer con mi padre

— ¿No te importa que sea tu padre? — preguntó Nikolay sonriendo, ella probablemente creía que le estaba tendiendo una trampa, pero él tenía más información de su lado, a demás, si ella creía que los planes de venganza eran suyos, le sería perfecto.

— No me interesa quien sea ese hombre, no lo conozco, peor si fue él quien mató a mi madre...quiero que pague — aseguró, sus ojos azules oscureciéndose con la idea — quiero que sufra.

— ¿Y esto como nos lleva a esta situación ? — dijo señalando la pose sugerente que había intentado adoptar, aunque su brazo estaba completamente inmovilizado, sus piernas estaban perfectamente, Alexandra sonrió con malicia

— Sigo queriendo mi libertad, solo tengo una condición — Nikolay levantó una ceja

— Así no es como funciona, el contrato dice que estarás aquí hasta que curen tus heridas, independientemente de lo que hagas — Nikolay comprendió que ella intentaría utilizar el sexo a su favor, el hecho le divertía, pero decidió eso podía ser un arma de doble filo

— El contrato también dice que en privado me tratarás como tu igual, no como tu mascota de m****a — él asintió, eso era cierto — haré lo que quieras, te ayudaré con tu venganza o con lo que necesites, lo único que quiero...es el poder para vengarme de las personas que mataron a mi madre

— ¿Acaso sabes quienes son? — inquirió, mirándola con curiosidad, el cambio era repentino, pero interesante, ella se tomó su tiempo en subir a la cama

— No, pero evidentemente tu tienes los medios, no soy idiota, no me compraste o lo que sea solo porque soy bonita — dice, hace una mueca de dolor pero empieza a desvestirse, Nikolay se sienta en la cama frente a ella, mostrándole claramente que estaba prestando atención

— ¿Quieres que te ayude a investigar la muerte de tu madre? — preguntó, solo para confirmar, la visión de los rosados pechos era definitivamente preciosa, pero daba una visión divertida con el brazo enyesado, e intentando seducirlo

— Sé que tienes exactamente lo que yo necesito — dijo ella — Tienes el poder, vi el tipo de cosas que guardas en las otras habitaciones, y estoy bastante segura de que comprar a una persona no es nada barato  

— Definitivamente no saliste barata — admitió levantando las cejas, ella hizo un puchero malditamente adorable, pero en cuanto el termino "adorable" cruzo su mente, se preguntó si realmente era buena idea mantener lo que sea que ambos pensaran hacer. 

— Tu quieres una venganza, yo también, no tengo el poder que tienes tu — admitió, pero Nikolay sonrió, ella no tenía idea del poder que realmente tenía — quiero una alianza, tienes tus razones para haberme comprado, así que...puedes, bueno, hacer...uso de tu...compra — su piel estaba amoratada y con zonas que ya habían adquirido una coloración verdosa, incluso cuando estaba haciéndole ese tipo de propuestas, él podía ver el terror en sus ojos

— Cásate conmigo, y el poder que quieres será tuyo — dijo el mirándola con seriedad, ambos se miraron, Alexandra estaba perpleja, definitivamente aquello no era lo que esperaba

— ¿Qué...?

Nikolay se puso de pie, asintió, mientras se desnudaba se tomó su tiempo en formar la idea en su mente, el pensamiento había sido repentino, pero al mismo tiempo perfecto, después de todo, sus propios vínculos con la Bratva eran fuertes, pero Alexandra era hija de uno de los peces gordos, y puede que ella no lo supiera, pero estaba protegida, la única razón por la que él había tenido acceso a ella era porque se había movido primero, alguien sabía a donde la llevaría luego de la compra, si se casaban legalmente y ella estaba de acuerdo, no había razón para que papi quisiera hacer una aparición repentina.

— Esa es la razón por la que te necesito — era una verdad a medias — me reservaré los detalles, pero, si accedes... Podrás tener acceso a mis hombres, puedo poner todo mi poder a tu disposición — le aseguró — Y podremos tener nuestra venganza...

— ¿Cómo es que un matrimonio nos ayudará? — Nikolay se quitó el pantalón y lo dobló con cuidado

— Somos cuatro hermanos, Irina, y mis hermanos mayores, Klaus y Viktor — explicó — Ninguno está casado, y ya que somos personas...influyentes,  bueno, digamos que es la mejor forma de que seas respetada, no es lo mismo ser mi mascota que ser mi esposa, cuando me abofeteaste, todas las armas apuntaron a ti, si Irina o mi esposa hubieran hecho lo mismo, incluso se habrían reído.

— ¿No puedo solo fingir ser tu novia? — pregunta, al verlo desnudo, lucía nerviosa, aunque se había desnudado frente a él de forma sugerente, ahora casi parecía tímida.

— Ese tipo de cosas se saben — explicó, escalando a la cama — El matrimonio no significa nada más que poder para mi, así que...solo me aprovecharé de sus privilegios.

La respiración de Alexandra se agitó, pero Nikolay no pensaba tener sexo con ella en ese estado, por mucho que su culo fuera tan tentador, no era ese tipo de hombre.

— ¿Eres famoso o algo así? — preguntó ella cuando Nikolay besó su cuello, sus pezones respondieron de inmediato, y un pequeño jadeo escapó de su boca

— Soy el dueño de la compañía, pero digamos que tengo cierta...vida pública — admitió — si estás dispuesta, mañana te mostraré los beneficios de convertirte en mi esposa legalmente

— ¿Realmente me compraste para ser tu esposa?

— No, te compré con la intención de torturarte o usarte en contra de un hombre al que detesto.

— ¿Es el mismo hombre que asesinó a mi madre?

— Lo averiguaremos.

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