CarmenNo sé realmente qué había sucedido, pero me encontraba en un lugar tan maravilloso. Sentía la brisa helada que me pegaba en la cara, escuchaba el cantar de los pájaros, el sonido de un río corriendo cerca y el sol que me cegaba.—Este sin duda tiene que ser el lugar más lindo del mundo— pensa
—¿Tienes frío?— me pregunta él, y me envuelve en varias cobijas. Pone mis manos debajo de su camisa, y yo acaricio su piel. Él parece entender rápidamente qué es lo que necesito, y se quita la camisa. Al sentir su piel tan directamente, me siento mucho mejor. Su piel es cálida, deliciosa y el aroma
Aníbal Por un breve tiempo, estuve a punto de creer que realmente había logrado salirme con la mía. No me gustaba cómo se había manejado todo; al contrario, me molestaba profundamente. El hecho de que Sangreoscura hubiera urdido un plan a mis espaldas y me hubiera engañado me perturbaba. Lo que sa
A las afuera vi unos rogues, y más allá unos vampiros que custodiaban. ¿Qué había tan importante aquí?En la cueva vi un gran sarcófago con el cuerpo de un hombre adentro. No sabía si estaba muerto o no, pero se conservaba bastante bien y me parecía muy conocido. No entendía nada.— Parece... se par
Carmen Todos los alfas eran muy orgullosos de sus manadas, eso era un hecho. En general, solían pensar siempre que eran las mejores; nunca nadie en ninguna manada diría que otra era mejor, más grande o más poderosa, aunque internamente lo supieran. Yo había creído que ese sería el caso de la manad
—Ahí está la Luna ——Mírenla, ya llegó——¡Nuestro Alfa ha conseguido su Luna!— decían las personas, mientras yo me sentía nerviosa, pero mi mate llegaba para colocar un brazo alrededor de mi cintura y me susurraba.—Todos te esperan, mi Luna, desde hace mucho tiempo —decía contento, y yo me tranquil
Xavier —¿En serio habías soñado con la manada? —le pregunto a ella mientras tomo su mano y caminamos admirando más del paisaje.Traerla aquí era la cúspide de mi felicidad. Cuando era pequeño imaginaba traer a mi mate y darle mi mundo, mi pequeño mundo, solo para ella. —Sí, cuando estuve inconsci
Aníbal Debo reconocer que la m*****a manada era perfecta, si no fuera por su gente cordial o por su poderío en construcción y grandeza de cualquier tipo, era porque, simple y llanamente, todo el mundo parecía estar contentos.En Luna de sangre, todos querían más, todo el tiempo me pedían más cambio