Capítulo 30
—¿Es esta tu solución?

Cristian habló repentinamente, su voz era fría e indiferente. Su mirada la hacía temer.

—¡Sí!

Lucía asintió. Ella ya tenía planeado dimitir el trabajo y así tener la razón de irse de CABA. El hombre alto estaba frente a ella, y se echó a reír de manera burlona. Se acercó con frialdad.

—Abortaste al bebé, firmaste el acuerdo de divorcio y ahora quieres renunciar al trabajo. Lucía, ¿qué estás planeando?

Las manos de ella sudaban por los nervios. Estaban demasiado cerca, por instinto dio un paso hacia atrás. De repente, fue abrazada por la cintura y la miró penetrantemente.

—¿A dónde te quieres ir después de dejar CABA?

—¡No me voy a ir! —Ella lo negó con rapidez y dijo.

—¿No era que siempre quisiste divorciarte? Ahora que lo firmé, tú y Lorena por fin pueden estar juntos. ¿Qué hay de malo? ¿No son eso tus deseos?

—¡Está bien! —Sonrió cada vez más frío, y la agarraba con aún con más fuerza.

—Lucía, sabes claramente que odio que los otros tomen decisiones
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