C2

—Hola, ¿qué tal?—sonríe con tanta tranquilidad—¿puedo ayudarte en algo? 

En ese momento siento que las palabras están totalmente atoradas en mi garganta. Estoy tan confundida que ni siquiera sé lo que está pasando a mi alrededor. Tantas ideas empiezan a darme vuelta dentro de mi cabeza, pero ninguna de ellas me sirven para aclarar todo lo que está pasando en este preciso momento. Cuando estoy apunto de abrir mi boca, la voz de James me detiene en seco. 

—Mi amor, podrías decirme, ¿quién ha tocado la puerta?

¿Mi amor? 

Mis manos empiezan a temblar cuando la realidad me golpea como una piedra en la cara y empieza a esclarecerse todo el confuso panorama. Puedo escuchar sus pasos en dirección a la nuestra hasta que por fin se detiene en seco detrás de la mujer. Cuando me ve, inmediatamente su cara palidece y el terror se instala por cada rincón de su cuerpo. Lo observo con tanto dolor, con el corazón apunto de estallar y salir por mi boca. Tenía unas inmensas ganas de vomitar, puedo sentir el frío dentro de mis venas, en ese mismo momento siento como mis piernas empiezan a temblar, me sentía totalmente inestable.

—¿Te encuentras bien?— pregunta la chica con tanta preocupación.  

James simplemente permanece congelado y mudo. 

—S…si—tartamudeo. 

Mi respuesta no era tan convincente. Bajo la mirada e inmediatamente mi vista está sobre la mano izquierda de la mujer y puedo observar el brillo del anillo de matrimonio que lleva puesto en su dedo anular. Cada vez más siento que mi cuerpo se está descompensando, no me basta si no hasta que rápidamente veo hacia la mano de James y observó otro anillo exactamente igual. Extiendo mis manos en todas las direcciones para poder apoyarme antes de caer, afortunadamente me sostengo del marco de la puerta y mis lágrimas empiezan a derramarse una a una. 

—En serio, ¿dígame cómo podemos ayudarla?— la voz de la chica empieza escucharse con más preocupación—. Si gusta puedo pedirle a mi esposo que la lleve en el coche para el hospital, su condición no  es muy buena que digamos y no es conveniente que se vaya así.  

Esas palabras… Esas malditas palabras estaban destrozando mi corazón y hacía que mi mundo estuviera de cabeza.

—No se preocupen por mi— respondo un tanto despreocupada aunque por dentro me estuviera muriendo— estoy bien, creo que se me había bajado la presión. Me equivoqué de apartamento. Mas bien, lamento haber ocasionado todo este espectáculo, yo puedo regresar por donde vine.  

Giro sobre mis talones y empiezo a caminar completamente destrozada.

—Pero, señorita… 

Sin dudar sigo caminando. Oprimo el botón del elevador. No me detengo hasta que las puertas se abren y con mucha dificultad entro. Una vez que las puertas se han cerrado y nadie me está observando empiezo a llorar desconsoladamente, jamás pensé que esto me pudiera pasar a mí.

Cuándo el ascensor llega a  su límite, empiezo a respirar rápidamente y salgo corriendo de prisa, sólo quería abandonar este edificio. Estoy tan apenada y tan confundida, que al llegar a la carretera no sé qué rumbo tomar. Empiezo a caminar tambaleante  sin dirección hasta que de pronto escucho un freno delante de mí. Mi corazón casi sale por la boca al ver las puertas del auto abrirse y un hombre baja de él. 

—Oye, ¿está todo bien?— escucho aquella voz grave—¡no puedo creerlo!—exclama—, saliste muy asustada de ese edificio que si no fuera porque voy  concentrado en el camino, estoy muy seguro que te hubiese atropellado, deberías de tener un poco más de cuidado. 

No respondo en ese preciso momento porque mi cuerpo puede que esté presente, pero mi mente está en otro mundo.

—¿Con quien andas? ¿estás sola? ¿Necesitas que te lleve a algún lado? 

—¿Puedes llevarme a la calle que está acá?— Saco inmediatamente mi celular y le señalo en el mapa. 

—Por supuesto que sí, no tengo ningún problema en hacerlo— me dice con toda tranquilidad—. Igual voy sobre esa vía. 

Inmediatamente rodea el coche para abrir la puerta del copiloto, ni siquiera me detengo a pensar si es conveniente o no entrar al vehículo de un completo desconocido. Estoy tan mal y tan alterada que lo único que quiero es llegar inmediatamente a casa y encerrarme en mi cuarto a llorar.

—¿Podrías darme con exactitud la dirección a la cual nos dirigimos?   

Empiezo a darle todos los detalles y simplemente me mantengo en silencio una vez que lo hago. Ninguno de los dos se atreve abrir la boca durante todo el trayecto.

una hora después, nos detenemos frente al edificio donde vivo, busco la cartera y accidentalmente mi celular cae al lado del asiento, cuando me volteo a tomarlo, veo un regalo hermoso con un mensaje que decía: Sé que las cosas no han sido fáciles últimamente, pero acá están las llaves de nuestra nueva casa.

En ese momento sentí una gran nostalgia al imaginarme que este hombre sería James, que me acaba de dar la casa que siempre soñamos, donde viviríamos felices como la familia que siempre hablamos, al lado de todos nuestros hijos.

—Muchas gracias por haberte tomado de tu tiempo y traerme a casa— le digo al sujeto que ni siquiera en todo el trayecto he visto su rostro. 

—No te preocupes, creo que cualquier hombre en mi lugar lo hubiera hecho con mucho gusto. Mi nombre es Maxwell Miller. 

Inmediatamente bajé del coche y sólo pude observar el humo a través de las llantas. 

Capítulos gratis disponibles en la App >

Capítulos relacionados

Último capítulo