El Amor que Traspaso el Tiempo

Después de esa noche en su cuarto, no hay día que no hagamos el amor, a pasado tanto tiempo de eso, dos largos años viviendo entre las piernas de mi labios dulces, hemos explorado todo lo que podemos nuestros cuerpos para saber que nos gusta, somos un complemento perfecto.

Ella baila como los ángeles, hoy tengo que irla a ver en un recital de Belly dancing, mueve sus caderas al ritmo de la música, me vuelve loco, parece que bailara para mí,  aunque estoy rodeado de un montón de personas, estoy un poco incómodo, estoy duro, que vergüenza ¿Que demonios hago? Aguanto hasta que Darla termina de bailar y corro a los vestidores, para esperarla tapándome de todos, cuando estoy muy cerca la veo entrar a su camerino, espero que esté sola, abro la puerta apresurado entro y cierro la puerta tras de mí.

- Hola - saluda sonriendo, todavía con el traje árabe, me convenzo que está sola buscando con la mirada por todo lado corro hacia ella, la alzo y la beso, estoy muy urgido, me bajo el pantalón y el bóxer y rompo sus bragas por la desesperación.

- ¡Patricio! - chilla.

- ¡Lo siento, mi amor! - entro urgido dentro de ella, la pongo contra el peinador, hacemos caer varias cosas en el momento, me vale, entro y salgo de ella con desesperación mientras gime, la beso, le muerdo el labio y acabo.

- ¿Que fue eso, Patricio? - pregunta todavía echada en mi hombro - ¿Te olvidaste donde estamos?

- Si... - la bajo - disculpa, lo siento, tu baile me enloqueció.

- Se notó demasiado - sonríe y me abraza - ¡estás loco, niño calenturiento!

- Tú me pones asi, debes aceptarlo

- Ah ¿Ahora me echas la culpa? - pregunta colocando su mano en su cintura - ¿y tú me dejaste sin bragas, que haré?

- Vete cambiando, mi amor, iré al centro comercial de acá cerca y te compraré unas nuevas, prometido.

- Ok, mis padres vendrán dentro de un rato, así que apresúrate.

- Si...- la beso y salgo corriendo al centro comercial

Lo bueno es que el centro comercial está a dos cuadras del teatro, entro a Victoria Secret y busco unas bragas bonitas, encuentro unas rosadas, no tengo mucho tiempo para elegir algo mejor, las pago y corro otra vez al teatro, entro y Darla sigue con el traje árabe, pero la veo preocupada.

- Toma - paso la bolsa y noto su rostro de preocupación- ¿Qué pasa mi amor?

- No, nos cuidamos - ni me di cuenta que no me cuidé pero no pasará nada, siempre lo hicimos, no creo que justo ahora suceda algo malo.

- Tranquila, mi amor, no creo que pase nada...- respondo despreocupado dándole un beso en la cabeza.

- Si, supongo - se coloca las bragas y comienza a cambiarse de ropa - ya mandé las admisiones...- comenta y mi estómago tiene un retorcijon,  está conversación no me gusta desde que empezó a hablar de ella.

- Tú y tu idea de irte a la Academia de Policías, ¿no puedes ser bailarina profesional o entrar conmigo a leyes?

- No, estoy decidida a ser policía y me encanta, desde niña quise esto, tal vez me quede acá en la academia de New York - responde alzando los hombros - tranquilo

- Igual te iras y me abandonarás, yo me quedé por ti acá.

- No me hagas pucheros, Patricio Lerosse, lo nuestro es más fuerte que la distancia.

- Pues si, supongo... - suspiro dudoso, ¿que puedo hacer?, espero que se vaya a la academia más cercana, no quiero que esté al otro lado del país, no podría estar alejado de ella.

Debía volver a Ontario con mis padres y mi hermano pero me quedé porque no logro estar lejos de Darla y es ella que piensa irse y abandonarme, ni sé si esto es rabia o frustración.

****

Pasan unos meses por fin nos graduamos y esta noche es la fiesta de graduación, recojo a Darla de su casa, al verla quedo anonadado, está despampanante con un vertido morado, que hace resaltar sus atributos.

Al llegar a la fiesta, la llevo a bailar, pero nos hemos vuelto tan adictos el uno del otro que disimuladamente nos tocamos y nos acariciamos mientras lo hacemos, nos gusta provocarnos con el cuerpo y con la mirada, después de una o dos piezas, tengo ganas de estar con ella y no pienso esperar a que termine la fiesta.

- ¿Nos escapamos? - susurro en su oído, mordiendo el lóbulo de su oreja.

- Por supuesto - responde mordiendo su labio me toma de la mano, salimos del salón dónde es la fiesta directo a la cancha de futbol americano, es el lugar más alejado, nadie nos verá.

Le levanto el vestido hasta sus caderas y le bajo las bragas, ella me baja el pantalón y el bóxer, se abraza a mis caderas atrayendome con sus piernas la penetro desesperadamente, ella gime mientras la aprisionó contra la pared, cada vez está más mojada, sé que pronto llegará a un orgasmo, aprendí a reconocerlo poco a poco, ahora sé cuándo lo hará, así que me apresuro a hacerlo junto a ella, sigo moviéndome, hasta que acaba unos segundos después hago lo propio, estamos un momento abrazados para recuperarnos y después empezamos a vestirnos, se sube sus bragas mientras yo termino de arreglarme.

-... Pato... - exclama con voz ronca, la miro está con la mirada baja- me voy a Colorado dentro de unos meses, me admitieron en la Academia de Policías, allá.

- ¿Qué? ¿Me abandonarás? - pregunto frustrado- Yo me quedé por ti, tu sabías que mis padres volvían a Ontario y me quedé por ti.

- Lo sé, - responde avergonzada - no te obligue a qué te quedarás, pero te dije que quería ser policía y me admitieron allá.

- Pero...

- Te amo, disculpa, es mi sueño y no pienso echarlo por la borda por esto - responde con torpeza y a mí se me rompe el corazón, voy a morir de dolor, ¿Por qué labios dulces? es al otro lado del país, Colorado es muy lejos de Buffalo, no podré ni verla. Sé que sus padres son de ahí pero se vinieron por que el padre fue destinado acá por el ejército y ahora ella se va para allá ¿Por qué?

Ella me toma de la mano sin hablar nada más volvemos a la fiesta, ya no quiero ni bailar estoy muy deprimido, muy triste, este fue un balde de agua helada.

- ¡Y el rey y la reina de la Graduación son... - estamos sentados, quiero un cigarro no estoy de ánimo de estar aquí, ella me toma de la mano y me besa - Darla Burkley y Patricio Lerosse! - m****a ¿Qué? Darla me jala y me lleva al escenario, ni sabía que estábamos participando, nos colocan unas tiaras, después nos mandan a bailar en medio de la pista, Darla me toma de la mano damos vueltas por todo el salón bailando.

- ¡Discúlpame! - exclama con tristeza - te amo, esto no cambiará lo que siento por ti - la llevo de un lado a otro, mi amor ¿Por qué me abandonas? La beso y le muerdo el labio inferior, sé que no cambia nada pero m****a, yo lo dejé todo por ella.

No pensé que seríamos los reyes de la generación, me agarraron en curva, pero bueno estuvo divertido estar en esa fiesta, por lo menos en lo que cabe.

****

- ...Ven, entremos - la jalo la segundo ambiente del Nigt Club - ¿Qué quieres hacer, mi amor?

- Me gusta ver - susurra con picardía.

- Traviesa, entonces vamos - la jalo a uno de los cuartos donde se puede ver. Lo primero que pasa por nuestros ojos es una orgia, literalmente, son cinco hombres y dos mujeres, Darla mira boquiabierta, parece que es la primera vez que ve algo asi, por mi parte vi muchas cosas más fuertes que estás en estos locales, las mujeres están gustosas de recibir a los cinco hombres, uno y otro las montan, Darla se acerca más a mí, empieza a provocarme, así que también lo hago acariciando sus piernas, ella se acerca más hasta que pone su mano en mi erección y la comienza a acariciar, subo más mis manos hasta levantarle completamente la falda del vestido, aprieto sus nalgas y las dirijo a mi erección

- Muévete, mi amor - susurro en su oído ella empieza a moverse descaradamente, ¡joder! me encanta como lo está haciendo, me fascina y me vuelve tan loco que creo que es suficiente de ver, es hora de irnos a un privado.

La jalo a un privado que hay al fondo del pasillo, cierro la puerta

- ¿Crees que provocarme de esa manera, no tendrá consecuencias? - pregunto sacándole el vestido rojo de un zarpazo.

- Dime, ¿Qué consecuencias, mi amor? - es una gatita ronroneando, sus ojos pardos le brillan, muy bien traviesa, juguemos, la jalo a mí cuerpo, y la beso mordiendole el labio inferior y jalo su cabello hacia atrás, todavía sigo vestido, así que ella me va sacando a el saco - ¡Oh bueno, un Armani! - exclama burlona.

- Te dije que te haría el amor con todos los Armani que tengo, date la vuelta - ella se da la vuelta, quiero que se agarre de la cama - agárrate fuerte, si te duele me debes decir, voy a parar, esto será muy intenso.

- Ok...- responde con tranquilidad pero no sabe a lo que me refiero con "Intenso", bajo, le muerdo un glúteo después me dirijo a su clítoris y lo lamo, mientras ella gime

- No te vas a soltar - advierto - te nalgueare si te mueves de esa posición.

- ¡Está bien, no lo haré...! - exclama tragando saliva mientras yo sigo saboreandola, se retuerce, se contorciona, sé que quiere que la penetre pero no lo haré, todavía, quiero que se corra.

- ¿Te gusta torturarme? ¿verdad?

- No, mi amor, me gusta tu sabor, siempre me gustó, solo es eso, y no te muevas- ella hace el intento de no moverse pero llega el momento que tiene espasmos de placer y se suelta, ese instante me detengo, te dije que no te movieras, mi amor, me paro y le doy una nalgada que suena en todo el cuarto y con eco, ella chilla por la intromisión.

- Te ordené que te quedarás quieta, labios dulces, será hasta que yo quiera.

- No, por favor, Patricio no seas malo.

- Eso me decías cuando éramos adolescentes, no soy malo cariño, mójate y te follare hasta que te desmayes - vuelvo a mi lugar, sigo lamiendola, después introduzco mis dedos dentro de ella y estimulo su clítoris, muy bien esta donde la quiero, lograré mi objetivo en cualquier momento, es muy difícil que una mujer haga un Squirt pero no es imposible y es lo que quiero lograr, ella jadea no aguanta más, doblo mis dedos dentro de ella para apretar y a ejercer presión en su punto G para estimularlo, se derrite pero no se mueve, ¡muy bien mi amor!, empieza a sentir contracciones dentro de ella, en un momento mas se deja ir tiene un orgasmo perfecto, me siento muy orgulloso de mi mujer aunque aúlla como un lobo, teniendo millones de espasmos, está lista para que me entierre en ella y no pienso detenerme es hora de que la penetre así que lo hago, sigue en la posición que la puse, está muy mojada, como me gusta, deliciosa, ella chilla, estoy en el paraíso, la pongo de pie todavía dentro de ella, sus piernas le flaquean, la aprieto hacia mí y sigo envistiéndola, la echo en la cama - te dije que te follaría hasta que te desmayes - sigo presionándola, ella vuela de placer, no sé cuánto tiempo pasa pero sigo empujando dentro de ella, hasta que termino - ¡perfecto, labios dulces, tienes buen aguante! - exclamo respirando con dificultad.

- ¡Me estoy desmayando, Pato! - exclama atragantandose con sus palabras - ¡Estas loco!

- Bien que te gusta, mi vida...- respondo burlón.

- ¿Me puedes decir qué hiciste?

- Te hice tener un orgasmo, pero hiciste un Squirt.

- ¿Que es eso?

- Diría "Eyaculación femenina" mi amor, siempre te mojas pero lo que lograste hoy fue eyacular como lo hacemos los hombres, hay que saber cómo hacerlo.

- ¿Me enseñarás? - pregunta mordiéndo su labio con seducción.

- Sí, quiero verte, cuando lo hagas tu sola...

Nuestra noche de Luna de Miel en el Night Club, es perfecta. Después de descansar un momento lo hacemos en cada rincón del privado, demonios como deseé a esta mujer desde el momento que la conocí y ahora la deseo y la amo con la misma intensidad.

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