Cuando finalmente dejó a Mark en el hotel, ya era bastante tarde. El trayecto de regreso transcurrió en silencio. La ciudad estaba mucho más tranquila a esas horas y las luces de las calles se reflejaban sobre el parabrisas mientras conducía. Sin embargo, por primera vez en mucho tiempo, Adrián apenas prestaba atención al camino. Su mente seguía atrapada en aquella conversación.
Las palabras de su amigo se repetían una y otra vez. Demasiados huecos. Y tenía razón en todo esto había muchas cosas