POV Camila
Llamo a Andrés a las once de la mañana del jueves.
Decidí esperar a esa hora deliberadamente: ocho de la mañana hora de Buenos Aires, la hora en que Andrés sale del gimnasio y se sienta a desayunar con el primer café del día. La hora en que está despierto pero todavía no ha entrado a la oficina. La hora en que escucha mejor.
Descuelga al primer tono.
—Camila.
—Buenos días, Andrés.
—Buenas tardes para ti.
—Para mí mañana todavía.
—Ya.
Pausa. Andrés sabe que esta llamada la hago yo y q