POV Camila
Diego llega a las nueve y veintiocho.
Lo veo desde la ventana del salón cuando aparca el coche frente al portal. Lleva la chaqueta de los días normales, no la del trabajo formal. Sale del coche, cierra la puerta sin golpe, mira hacia arriba un segundo, sigue hasta el portal.
Llama al telefonillo a las nueve y treinta exactas.
—Sube.
—Voy.
Abro la puerta del apartamento. Vuelvo a la cocina. Tengo el café preparado desde las nueve. Dos tazas. La cafetera todavía caliente. El crayón azu