Lorena pasa por el estudio el lunes siguiente.
No avisó. Llega a las cuatro de la tarde, con un paraguas mojado y una bolsa de la pastelería del barrio. La lluvia de Madrid en noviembre tiene la persistencia específica de los días en que el otoño está intentando convertirse en invierno y todavía no encuentra la temperatura adecuada para el cambio.
—No esperaba que vinieras.
—Yo tampoco.
Cuelga el paraguas en el perchero de la entrada del estudio. Pone la bolsa en mi mesa de trabajo. Se sienta en