POV Gael.
—¡Lo siento! Si es mal momento, te llamo luego.
Era mi hijo, Maximiliano. Siempre me llamaba para darme reportes de la situación de la empresa o detalles familiares.
No me arrepiento de haberle dado el control de mis asuntos, gracias a él vivo tranquilo aquí en París, lejos de la tormenta.
Me siento en deuda con él, de mis hijos es el único que careció de lujos y peor aún: De amor de padre.
Pensé que arreglando un matrimonio con la mejor mujer de este mundo estaría casi a mano.
Sé