Mundo ficciónIniciar sesión-Usted está embarazada- Esa fue la peor noticia que le pudieron dar a Savana en ese momento de su vida. Primero: porque la estaban persiguiendo después de escapar del local a donde su padre la vendió, segundo, porque hasta donde ella sabía era estéril, y tercero, porque estaba segura que el padre del hijo en su vientre, un lobo arrogante y con problemas de ira, en la cúspide de su carrera de boxeador, le pediría que abortara. Sin embargo, y para que las cosas fueran aún peor... le dicen que es omega, lo último de las castas en la sociedad. Savana no sabe qué hacer. No tiene lugar a donde ir, vive temporalmente con el lobo, incluso trabaja limpiando en el gimnasio donde él entrena, sin embargo, es incapaz de deshacer la vida que crece dentro de ella. Acaso habrá alguna posibilidad que ese lobo le permita tenerlo, o quizás el cachorro en camino... es capaz de cambiar la vida de ambos.
Leer más-Usted está embarazada- las palabras del doctor resonaron como un sonido seco que erizó a la joven delante de él.
-¿Qué?- fue lo único que pudo salir de los labios de Savana en total estado de shock.
Para muchas personas escuchar la noticia de que había una vida naciendo dentro de ella era sinónimo de felicidad y festividad, pero no para aquella que casi se sintió desfallecer en el asiento. La tez de su rostro se puso tan pálida que el doctor delante de ella se preocupó.
-Eso debe estar errado- dijo Savana con la voz temblante -es imposible que esté embarazada- se revolvió el cabello con incomodidad y sin comprender.
-Pues eso fue lo que dieron los resultados- el doctor le extendió la foto del ultrasonido donde se mostraba un pequeño punto dentro de su útero -como puede ver aquí se encuentra la presencia del crecimiento de un feto. Tiene aproximadamente siete semanas- le sonrió como si eso fuera algo normal.
Savana negaba enérgicamente, más para convencerse a sí misma que al hombre frente a ella. Tantos años pensando una cosa para que de buenas a primeras fuera otra.
-Le sigo diciendo que eso está completamente mal- sus manos apretaban tan fuerte el borde de su chaqueta que estaban blancas- es imposible que esté embarazada. Soy estéril.
Las cejas del doctor se alzaron y se quedó mirando con intriga. No se había equivocado de expediente.
-Puede revisar mi expediente médico. Allí saldrá que además de humana soy estéril, nunca he tenido ni ciclo menstrual – ella buscó rápidamente su identificación donde decía su raza. Algo que era obligatorio tener en un mundo donde los humanos y hombres lobos vivían mezclados en tiempos modernos.
El doctor se rascó la barbilla, pensativo. Algo debía estar realmente mal. ¿Humana y estéril, y que ahora estuviera embarazada? Se levantó serio.
-Le molesta si le hacemos un nuevo examen de sangre, necesito confirmar algo- le dijo con voz seria.
-¿Qué?- una gota de sudor corrió por las sien de Savana. Su corazón martilleó duro en su pecho. ¿De nuevo? Ella era humana ¿no?
Rezaba mil veces que no fuera cierto aquello porque solo había una persona que sería el padre del niño que crecía dentro de ella. Era con quien único había compartido cama y tenido sexo durante su celo, en su vida, era quien había tomado su virginidad.
Y sabía muy bien que esta noticia no sería tomada de buena manera de ninguna forma. Su espalda se perló de sudor.
Él seguramente le restregaría en su rostro un grueso fajo de billetes para que eliminara lo que ahora crecía dentro de ella o la agarraría del brazo y la arrastraría. Como si le tenía que abrir las piernas y hacerla abortar teniendo sexo doloroso y brutal. Se estremeció de pensarlo.
Ya lo había visto agarrar del cuello a una loba que había querido sobrepasarse con él una vez, solo por tocarle el muslo, y dejarla a ella tan paralizada que había mantenido distancia. La cual le había costado… cuando trabajaba en el mismo lugar que él.
Si... Kaiden era capaz de eso y de mucho más si ella osaba negarse. Palideció con la imagen que cruzó su mente. Se levantó de golpe del asiento.
-Tengo que sacarme esto de dentro de mí, sea mentira o verdad- se tocó el vientre en medio de un ataque de pánico casi enterrando las uñas- No puedo estar preñada, no puedo tenerlo. Me va a matar- casi gritó sin saber como tal que pensar.
El doctor la agarró de los hombros intentando calmarla.
¿Qué se calmara? Eso era imposible para Savana. No cuando sabía de lo que era capaz Kaiden, el lobo alfa con el que se había revolcado y la había anudado.
Acaso había más cosas que pudieran salir mal en su vida cuando ya había tocado casi fondo. Pues al parecer sí. Ese resultado debía estar mal porque era simplemente imposible que hubiera cambiado de raza de la noche a la mañana y que además estuviera embarazada. Su estado de negación era totalmente acérrimo.
De seguro los papeles eran los papeles de otra persona. Pero… sus esperanzas hicieron añicos, cuando tuvo el nuevo resultado en sus manos dos horas después, donde su cabeza había sido un caos esperando respuestas.
Sus dedos comenzaron a temblar tanto que el papel se arrugó. En los últimos 23 años había vivido como una simple humana. Sin olor, sin feromonas, pero entonces que era eso que encontró en el papel «50% loba con género Omega», razón que explicaba su esterilidad. Fue un golpe tan duro para ella que todo a su alrededor comenzó a desvanecerse y se desmayó.
Omega. Fue la única palabra que grabó porque era lo que había despertado en ella. Lo último en la escala social. Como si la vida ya no fuera una total m****a. No sabía que iba a hacer.
Savana maldijo a todos los santos en los que no creía. De estar tranquilamente limpiando, ahora estaba corriendo por su vida siendo obligada a desviarse para la escalera de la terraza, cuando encontró la puerta del gimnasio bloqueada, y un animal corriendo detrás de ella.-¿Por qué me pasan estás cosas?- gritó casi sin aliento, mirando por encima del hombro como la bestia parecía que estaba.. ¿jugando con ella? Porque con su tamaño, la forma en que se movía, y lo ágil que se veía estaba segura que la atraparía en un santiamén.El rugido de un trueno resonó contra los cristales de la ventaba de la escalera y la hizo gritar. Miedo, estaba sintiéndolo de nuevo y la invadía. Y este movía sus pies, subiendo escalones de dos en dos. Casi a ciegas.Lo que provocó que tropezara. Con lo tembloroso de su cuerpo y la velocidad que iba no pudo evitar la caída. Su rodilla golpeó duramente el borde del escalón al desplomarse y un gemido de dolor salió de su garganta.Segundos después pudo jurar que
El reloj marcaba ya el final de la jornada de ese día y el gimnasio ya se encontraba vacío. Savana no había sabido más de Kaiden por el resto del día. De la chica tampoco tras ser despedida en la puerta por uno de los atletas y de seguro una advertencia. Con lo ocurrido ese día, esa no volvería a cruzarse en el camino del Alfa nunca más… si es que valoraba su cuello.Estaba recogiendo el reguero de toallas dejadas atrás para ponerlas a lavar cuando escuchó a Matt saliendo de la oficina con el ceño fruncido. Hablaba por el celular y parecía soltar más de una maldición.Al pasar cerca de ella se giró y la miró fijamente con el ceño fruncido.—Tengo que salir a resolver algunos asuntos urgentes. Seven tampoco está aquí para cerrar así que te tocará hacerlo cunado termines. Solo debes presionar el seguro desde adentro y cuando salgas tirar y ella queda asegurada.Ella asintió con algo de nervios. No era como si tuviera mucho tiempo trabajando allí y ya le daban ese tipo de tareas. Aunque
Kaisen no se lo podía creer. La maldita perra que acababa de contratar ¿lo había empujado? ¿A él? El Alfa de aquel lugar. El lobo más fuerte. ¿Qué se pensaba?La rabia explotó dentro de él. Sus colmillos crecieron dentro de su boca, sus garras dolían en sus dedos y sus feromonas se desbordaron haciendo que los demás machos jadearan casi asfixiándose. Sus ojos enfocados en la pequeña humana atrevida que parecía en cervatillo tembloroso y pálido.¿le importó? En absoluto. Su mano ya se estaba dirigiendo al cuello de ella para apretarlo como fideo y partirlo por su falta de respeto.-Kaiden, no- Matt jadeó caminado para ponerse en medio y evitar una tragedia.Mientras, Savana sentía que todo se estaba moviendo muy lento en comparación a como se había movido anteriormente. Acaso estaba loca. Había empujado a su jefe, delante de todos que la habían mirado como si realmente no estuviera en sus sentidos… y todo para proteger a una desconocida. Al parecer, las neuronas no le estaban funcionan
La atmósfera alrededor de Kaider realmente era pesada. Gruñó sonoramente ante la espera haciendo que Savana se sobresaltara y casi soltara uno de los pomos de aceite. No se la estaba poniendo nada fácil poniéndola más nerviosa de lo que ya estaba.Miró por encima del hombro a Matt que tenía una expresión en el rostro de Lo siento. Lo siento su culo. Ella era la que lo estaba pasando mal y ni siquiera había empezado. Kaiser tenía un carácter de la mierda.Respiró profundo al darse cuenta que estaba sobre pensando de nuevo. Terminó de mezclar lo que ella creyó que sería lo más efectivo tras todo lo visto la noche anterior y encendió la mecha de incienso.Tres, cuatro, cinco segundos pasaron antes que el olor ligeramente amaderado comenzara a sentirse en la habitación. Savana alzó la mirada hacia Kaiden y pudo notar como las aletas de la nariz de él se abrían y aspiraba la fragancia. Su cuello se movió y tras varias respiraciones agitadas, hubo una más lenta. Después los tensos labios de
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