Kelly aunque sabe que no está hablando en serio, se esfuerza por no vomitar ante el asco que siente al escuchar que le estoy hablando con voz dulce al hombre que debería mandar tres metros bajo tierra y cinco metros más de plomo o lo que sea que impida que pueda salir en caso de que quede con vida.
Incluso Brandon, a quien siguen atendiendo, se esfuerza por levantarse ignorando que no esta en condiciones de enfrentarse con el hombre que su propia madre ayudó a entrar aquí. Pero, ninguno de los