Más que odio es amor

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Alexyta  En proceso
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Resumen
Índice

Ana Paula vive enamorada de Eduany Sarmento, un hombre frio y arrogante que la ignora por completo, el amor que ella siente por él, cambia en el momento que escucha a Eduany hablando con el abuelo de este sobre la fortuna de su abuela. Ella cree que esos dos planean quitarle todo el dinero a su abuela, se lo hace saber pero lo único que consigue es que su abuela la mandé a un internado en Londres, un año después dicha anciana muere y deja como tutor de Ana Paula, a Eduany, tras de eso cumplido los dieciocho años debe casarse con su tutor y convivir durante cinco años. Según las últimas palabras de la anciana, Eduany es el único que puede cuidar de su nieta. Pero Ana Paula cree que Eduany junto a su abuelo mataron a su abuela, y decide hacer esos cinco años la vida de Eduany un infierno. Pone en riegos su vida, y el siempre está ahí para salvarla, porque así se lo prometió a su abuela antes de morir.

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Uno
—¿Me puedes explicar que significa esto?— Lanza sobre la mesa el acuerdo del divorcio. Así es él, un grosero de m****a. —¿No sabes leer? ¡Ahí dice que quiero divorciarme! ¡Que estoy harta de estar unida a un hombre como tú! —¿Y cómo soy yo?— Pregunta al asentar las manos sobre la mesa y clavar sus ojos verdes en los míos. —Un estúpido que se cree el dueño de mi dinero. Le veo sonreír y dar media vuelta para luego volverme a mirar. —No es solo tu dinero, es dinero de mi familia también, mi abuelo dio todo para sacar a esta empresa de la quiebra, entregó sus mejores años y por ello también tiene derecho, y al ser yo su nieto, también los tengo. -¡Por favor! ¿Crees que voy a creer ese estúpido cuento? Tú y tu abuelo mataron a mi abuela para quedarse con todo… Digo y le veo cambiar de semblante, se acerca a mí y con su grande mano hace presión en mi rostro —Mira niña tonta, cree que si hubiera asesinado a tu abuela para quedarme con todo ibas a estar aquí, también te hubiera enviado
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Dos
Por la noche salgo con André; hijo de mi padrino a una discoteca, la estábamos pasando bien hasta que mis ojos se encontraron con los de él, Eduany Sarménto, no sé porque ese tipo siempre tiene que estar donde yo estoy. Al verlo pongo los ojos en blanco e ignorando su presencia bebo de la copa y dirijo la mirada a otra parte donde no se encuentre él. —¿Bailamos?— André estira su mano y caminamos a la pista, antes de encaminarme a dicho lugar no puedo evitar llevar la mirada a dónde se encontraba Eduany, vuelvo a encontrarme con su mirada penetrante, es que ese hombre solo mira de esa forma, nunca sonríe ni mucho menos tiene una mirada dulce, siempre me mira sin expresión alguna, soltando un suspiro camino hacia el centro de la pista, después de un largo rato cambian a música romántica entonces me abrazo André y bailo muy apegada a él. Mi curioso ojo no deja de vigilar a Eduany, pero cuando regreso la mirada a él ya no está. Después de bailar un buen rato volvemos a la mesa donde se
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Tres
—Debí estar pasada de copas para haberte pedido eso, además, tú no sabes hacer el amor—, digo y se detiene en seco, se voltea y camina a toda prisa hasta mi. —¿Quieres que te lo vuelva hacer? ahora que estás sobria podrías darme tu punto de vista —Ni muerta me acostaría contigo nuevamente—, digo y lo empujo, porque estaba tan cerca, que su aliento acariciaba mi rostro. —Yo tampoco, no sabes lo difícil que es acostarse con alguien que no te gusta ni un poquito, y peor aún, que tiene cero experiencia en la cama y solo se acuesta como una vaca y le deja todo el trabajo al hombre—, eso sí que lastimó mi orgullo de mujer, por ello me fui contra él y nuevamente le di unos cuantos manotazos que creo no lograron lastimarlo, pero tomó mis muñecas e hizo presión en ellas —Debí dejarte morir—, culmina y se marcha. Cuándo iba por la puerta le grito. —Si, debiste dejarme morir, así me hubiera evitado tener que sentir tu pequeño pene entrar en intimidad, es que ni hacerme sentir lograste, —, le
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Cuatro
Me levanto y envuelvo el cubridor del traje de baño y me dirijo a la entrada, veo a Inácio hablando con los policía y supongo que Eduany está ya dentro de la patrulla, eso era lo que pensaba pero no, el tipo sale de casa y se para junto al policía, desde esta distancia puedo ver cómo su perfecta mandíbula palpita, de un momento a otro me mira y regresa la mirada al policía. No logro escuchar lo que dicen por ello me acerco —¿Qué sucede? ¿Por qué hay policías aquí? —Nada—, dice Inácio —Ana Paula ve a dentro. —Ya no soy una niña para que me estés dando órdenes—, lo ignoro y camino hasta el poli —¿Por qué se quieren llevar a... Este señor? —Nos informaron que la última vez que vieron con vida a Danilo Silva, fue la noche cuando estaba junto a usted y dos jóvenes más bebiendo, y al salir de la discoteca su esposo lo subió a un auto. —¿Con vida?— cuestiono atónita, y miró a Eduany, quién me echa una rápida mirada de reojo. —Ya le dije que ella vino conmigo, y que no sabemos nada del t
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Cinco
Le veo beber de la tasa de café, y sobre el borde de esta me mira, joder Eduany, que mirada tienes, podría perderme en esos ojos si me lo permitieras. Suspira y coloca la taza con delicadeza, luego limpia sus labios y expone —Es eso o no trabajas en la empresa hasta que termines la carrera universitaria. —¿Quién te crees que eres para venir a decirme que debo o no tengo que hacer? —Tu esposo—, culmina al lanzar la servilleta sobre la mesa —Y de ahora en adelante empezaré a ser validar mis derecho como esposo. —¿A qué te refieres con eso? —Que desde esta noche compartiremos la misma habitación. —¡Ni lo pienses!—, digo al levantarme —Quédate en tu estúpida habitación y deja la mía para mí sola. —No me harás cambiar de opinión, después de lo que pasó anoche, eres legalmente mi esposa—. Dijo y se levantó —Buen provecho, querida esposa. Me quiña un ojo y se marcha, joder, que sentí mi estómago en las nubes, ese idiota podía despertar en mi varios sentimientos, como el odio, despreci
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Seis
Pongo los ojos en blanco y salgo, vuelvo a lanzar la puerta y sonrió al tiempo que cuelgo mi bolso de un hombro —Grosera—, dice y continúo mi camino, de espaldas a él le saco el dedo del medio luego lo miro y aún sigue ahí contemplándome caminar “Es un idiota” Pasé casi dos horas en la universidad y cuando estoy por salir André me alcanza. —Pau ¿Por qué no respondes mis mensajes? —Lo siento, no he podido. —¿O no has querido?— Dice al suspirar —Solo quiero decirte que no tuve nada que ver en lo que Danilo hizo, tanto María como yo jamás imaginamos que pudiera hacer algo así, y sobre todo, que eso lo conllevara a la muerte. Estoy por responderle cuando escucho el claxon del auto que suena sin parar, joder, es nuevamente Eduany, ese tarado dijo que enviaría al chofer por mi, pero se ha tomado el atrevimiento de venir a buscarme. —Me tengo que ir. André se queda mirando en dirección al auto —¿Cómo puedes continuar viviendo con esos asesinos? —Es lo que me tocó, mi abuela los ha deja
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Siete
Una vez que Eduany se sienta y arregla su servilleta sobre sus piernas cuestiono —¿Quién era?— pregunto con tranquilidad y forzando una sonrisa. —Una amiga—, dice al tiempo que bebe de la copa que recientemente acababa de colocar la mesera. —¿De pierna, supongo?— Eduany levanta la mirada y lamiendo sus labios responde. —Amiga—, dice al agarrar el tenedor, luego vuelve a mirar —Solo que tú te acuestes con tus amigos—, dice y le meto una patada por debajo de la mesa, se queja y clava su mirada asesina. —Idiota, si quieres que me comporte no me provoques, porque a mí no me importa levantarme y lanzarte todo lo que contenga esta mesa. Eduany me mira con ojos afilados, su mandíbula está tensa y su rostro entero se volvió carmesí. El resto del almuerzo la pasamos en santa paz, cuando termino de comer me levanto y me dirijo al baño, lavo mis manos y cuando salgo Eduany ya ha cancelado y me espera en el auto, una vez que subo enciende el coche y maneja a toda prisa, al recorrer unos cuant
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Ocho
Cuando Eduany sale del baño emprendemos otra discusión, peleamos por el control del televisor, en tanto jaleo caemos sobre la cama quedando yo debajo de él —Quítate—, le digo con desagrado. Solo sonríe y se acomoda en su lado, y como siempre el sale ganando, es que lo detesto, lo odio como jamás he odiado a nadie. Se queda hasta altas horas de la noche observando la televisión, yo cubro mi oído con la almohada porque ese idiota parece que está en un cine, ha subido el volumen como si solo el estuviese en esta habitación. Al día siguiente me levanto temprano y me doy una ducha y cuando me estoy vistiendo la puerta del vestidor se abre. —Joder—, digo al cubrir mi desnudo cuerpo con la pequeña toalla —No puedes tocar—, Eduany mira mi cuerpo de arriba hasta abajo y lentamente se va acercando, Trago grueso cuando sus manos se direccionan a mi toalla y descubre mi cuerpo, al minutos siguiente se apega a mí y con sus dos manos me alza desde las nalgas y me posa sobre el largo mesón—¿Qué… q
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Nueve
Cuándo sus manos se posan en mis nalgas y hace presión en ellas jadeo y me aferro a su cuerpo, pero Eduany me aparta de un solo, se levanta y camina en dirección a la puerta, seguido pone seguro y baja las cortinas. Sonrio al verlo caminar en mi dirección, me siento en el escritorio y cuando llega me abre las piernas con brusquedad para colocarse en medio de estas, y vaya que me encanta que sea así de brusco, seguido saca mi blusa y rueda las tiras de mi brasier, para a continuación prenderse de mis bubis, con su lengua juguetona hace malabares en mi rosado pezón. Al minuto siguiente lanza todo al suelo y me recuesto sobre el escritorio, le veo bajar sus pantalones para el segundo siguiente embestirme con fuerzas, tal como me gusta, joder, que este hombre cumple con todos mis deseos. Pasamos dos horas haciendo el amor en su oficina, Reprimiendo los jadeos para que no se escuchen en la parte exterior, volví a quedar exhausta y tirada sobre su pecho, las manos de Eduany recorren por m
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Diez
Eduany se giró dejándome sobre el, me remeció con gran ímpetu logrando que alcance otro clímax —¿Quieres más?— Preguntó y Asentí, seguido volvió a sacudirme de forma abrupta provocando que jadee con gran fuerzas, fue tanto el grito que solté, que Inácio se acercó a la puerta y preguntó. —Eduany ¿Estás ahí?— Este tapó mi boca y se prendió de mi pezón al mismo tiempo que me remecía más rápido. Perdí dos horas de clases pero a decir verdad valieron la pena, quién iba imaginar que algún día mis encamadas con Eduany serían tan placenteras. Salgo de la habitación de Eduany y bajo las gradas con las piernas temblando, Inácio está en la sala y me mira de forma intrigada, lo ignoro y continúo mi camino. Al llegar a la universidad me encuentro con André, ambos compartimos una hora de clases —Pau, mi padre está muy preocupado por ti. Dice que casi no te ha visto y que le gustaría hablar contigo. —Dile que no se preocupe que estoy bien, ya muy pronto me verá en la empresa todos los días y ahí
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