Vuelve a ser mía. (Serie Romance Libro 4)

Vuelve a ser mía. (Serie Romance Libro 4)ES

Angellyna Merida  Completo
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10
Reseñas insuficientes
59Capítulos
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Resumen
Índice

—Vuelve a ser mía —susurró en sus labios —Caso contrario, te aseguro que todas las noches que estés con él, vas a pensar en mí, vas a extrañar mis besos, mis caricias, vas a imaginar que soy yo —afirmó reflejándose en los aceitunados ojos de ella. —Ese será tu castigo por ser tan necia y no admitir lo que sientes —sentenció. La joven se estremeció al escuchar sus palabras, todo su ser sintió un cosquilleo, su corazón palpitaba con fuerza, inhaló profundo para hablar: —¿Quién te asegura eso niño bonito? —inquirió. —¿Piensas que soy igual a todas esas mujeres con las que...? —presionó sus labios—. Ni así fueras el último hombre sobre la faz de la tierra —resopló cruzando sus brazos, mirándolo a los ojos. Historia Registrada en el Instituto de Propiedad Intelectual de Ecuador. ©Angellyna Merida, 2019. Código de Registro en Safe Creative: 1905291024256 Prohibida la transcripción parcial o total de la obra sin la autorización de la autora.

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Introducción.
Long Island, NYC. La noche estaba tan fría y oscura como su vida, no podía dar marcha atrás, dio su palabra y la tenía que cumplir, pero:  «¿Valía la pena?» Llegó a su edificio, mientras subía en el ascensor, a su mente se vino la imagen de ella, aquella joven que le enseñó a ver la vida de manera diferente, a su lado descubrió el verdadero amor. Se cuestionaba una y mil veces si la decisión que tomó días atrás era: la correcta.  «Si cancelo la boda»  pensó para sí mismo, llevándose las manos a la cabeza, sin saber qué hacer. <
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Capítulo 1
Madrid- España. Meses antes. Las largas piernas de Isabella reposaban encima de una pequeña escalera metálica, bajaba varias cajas de los gabinetes de la parte superior del closet. Debía dejar aquel apartamento limpio, en un par de días regresaba a New York, y mientras sostenía una antigua caja de zapatos dio un leve suspiro, la nostalgia la invadió. En ocasiones, cuando hablaba con su familia, se arrepentía de haber dejado su hogar para instalarse en un continente nuevo, alejada de ellos por miles de kilómetros. Entonces destapó aquella caja en donde guardaba antiguos recuerdos, y de pronto una imagen le llamó la atención, y de forma involuntaria el corazón se le agitó. Sacó la vieja fotografía: Ahí estaba ella a la edad de cuatro años, y a su lado dándole un beso en la mejilla: Nando, su primer amor; en la parte de atrás había una leyenda:«Cuando sea grande me casaré con Isabella»Entonces los dolorosos recuerdos que creía olvidados vinieron a su mente, y de pronto unas fuertes
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Capítulo 2
—¡Katty! —exclamo Isabela, al ver a su mejor amiga frente a ella, se abrazaron y se pusieron a dar saltos de felicidad.—¡Estás hermosa, amiga! —exclamó Isabela observando a Katherine.—Tú estás bellísima —afirmó la joven García.Ambas, sonrieron felices de volver a estar juntas, entonces Isabela, tomó de la mano al joven que tenía a su lado, y enseguida Enzo saludó con los padres de su novia, quienes con cordialidad respondieron el gesto. —Enzo, quiero presentarte a mi mejor amiga y casi hermana —comentó Isabella—. Ella es Katty, de quien tanto te he hablado —mencionó Isa, sonriendo.La joven García parpadeó sin poder creer que hace unos minutos el novio de su mejor amiga casi la atropella.Enzo, no hizo ningún comentario al respecto, le brindó una pequeña sonrisa que provocó que el rostro de la chica, enrojeciera.—Mucho gusto Katherine —se acercó a ella—. Soy Enzo, un placer — sonrió, entonces la jovencita con timidez, extendió su mano al apuesto caballero, él besó su dorso, y ell
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Capítulo 3
Isabela mantenía su mirada fija en el televisor, pero su mente divagaba en el inesperado encuentro de minutos atrás con Nando. Suspiró recordando lo apuesto que se veía, entonces varios golpes en la madera de la puerta de su habitación lograron sacarla de sus cavilaciones.—Adelante.La puerta se abrió y enseguida María Paz, apareció con una gran sonrisa en los labios, antes de aproximarse a la cama de su hermana, se acercó al balcón y miró hacia abajo.—Nando debe tener mucha experiencia al no caerse desde esta altura —comentó.El rostro de Isabela, enrojeció, de inmediato se incorporó para dirigirse a Paz.—¿Cómo sabes eso? —inquirió.María Paz soltó una sonora carcajada al mirar a su hermana.—Tranquila, no pienso decir nada —respondió— pero debes saber que le jugué una bromita a tu amado Nando. —Sonrió.Isabela ladeó su cabeza de un lado a otro, esbozó una sonrisa.—Eres terrible —comentó—. Debo aclarar una cosa contigo: Nando es solo un amigo —expresó—, recuerda que yo tengo novi
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Capítulo 4
Nando observó al techo, para no mostrar ante ella la molestia que sentía al saber que tenía novio, y que era ese hombre el que probaba sus dulces labios, cerró sus puños con gran fuerza, mientras su mandíbula se tensaba. —Tienes razón —opinó él—. No debí venir, ni advertirte —expuso con molestia— imagino que a tu novio no lo rechazas. Isabela ladeó su cabeza, su mirada se cargó de gran enojo y a la vez de decepción. —Claro que no lo rechazo, él es mi novio, la persona que jamás me cambiaría por otra —refutó—. Me gustaría tanto conocer a tu pareja —sugirió elevando sus bien perfiladas cejas— debemos salir los cuatro, una cita doble. ¿Mañana podría ser? —¿Mañana? —Él colocó su dedo en la boca, como si estuviera pensando que tenía pendiente al día siguiente—. Recordé que debo trabajar con mi padre, pero el fin de semana podría ser. —Listo, el fin de semana entonces, así tendré el gusto de conocer a la dueña de tu corazón, y tú conocerás al hombre de mi vida —afirmó Isabela observándo
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Capítulo 5
Al día siguiente, luego de desayunar: Isabella se despidió de sus padres y salió rumbo a casa de su amiga Katty, en el camino no dejaba de pensar en el momento que volvió a ver a Fernando, aunque ella disimulaba muy bien sus emociones, verlo le revivió todo lo que sentía por él desde que era niña. Con las manos temblorosas tocó el timbre de la casa de los García, justo cuando recibía un mensaje a su móvil de su novio, Nando apareció frente a ella. El joven abrió la puerta, no pudo evitar recorrer la figura de Isabella. Ese día la chica llevaba una corta falda acampanada negra y una blusa de seda en tono rosa, además que calzaba unos botines de tacón de aguja y plataforma, lo que le hacía ver más alta y estilizada de lo que ya era. La garganta del joven se secó, y pasó la saliva con dificultad. —¡Vaya! —exclamó con ironía aclarándose la voz. —¿A qué debemos el honor de su visita, Alteza Real: Isabela primera? —Se inclinó e hizo una reverencia ante ella. Isa rodó los ojos. —¡Deja
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Capítulo 6
Katty e Isabela no traían puesto el cinturón de seguridad. La hermana del joven evitó golpearse el rostro con el asiento delantero colocando sus manos. —¡Auh! —exclamó adolorida. —¡Si serás idiota!, ¿No te han enseñado a manejar? —increpó Isabela, mientras se agarraba la rodilla, que de inmediato se le formó hematoma y se le hinchó. Nando estacionó el auto completamente pálido, asustado por los golpes de Isabela y su hermana, su corazón palpitaba acelerado. Se regañó en la mente, dándose cuenta de que se estaba comportando como un cavernícola. —Déjame ver —solicitó avergonzado. —¡No te atrevas a tocarme! —amenazó Isabela. —¡Eres un completo idiota!, ¿Quieres matarnos? —cuestionó arrastrando las palabras, frunciendo los labios. —Si Fer te pasaste. No entiendo, ¿Por qué actúas así? —reprendió su hermana. —Fue un accidente, ustedes me venían distrayendo —se disculpó llevándose las manos al cabello, para luego pasar sus dedos por la rodilla de Isa. —Aparte del golpe, ¿Estás bien I
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Capítulo 7
—Es solo un golpe, un poco fuerte, con la pomada que te pusiste y estos analgésicos bajara la hinchazón —explicaba el médico al joven García.—Tú siempre tan exagerada —bufó Fernando.—¡Y tú, tan idiota! —resopló ella.—¿Puedes caminar? —cuestionó—. O deseas que te lleve cargando como hace rato —propuso él, ladeando una sonrisa.—Puedo caminar, no te preocupes —respondió ella.Y aunque cojeando, Isabella transitó por los pasillos de la universidad.—Déjame ayudarte, no soy un patán como piensas.Y sin pedirle permiso, Nando, la tomó de la cintura y luego hizo que ella se apoyara en él.—A veces actúas como un patán, y ni siquiera tengo idea de por qué eres así —confesó Isabella con decepción.Fernando inclinó su cabeza, tomó aire al escuchar la voz de desilusión de Isabela, entonces salieron a los jardines de la universidad; Enzo y Katty estaban conversando muy animados. —Creo que hoy ya no pudimos averiguar nada —expresó desanimada Isabella.—¿Cómo te sientes, amore? —inquirió Enzo,
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Capítulo 8
Katty y Enzo, salían de la universidad, con toda la información y documentos, de los distintos postgrados que tenían en mente estudiar, aunque la joven estaba decidida por ahondar sus conocimientos en publicidad, sabía que a Isa le gustaría más algo de finanzas. —Enzo, muchas gracias por acompañarme, aquí está toda la información que Isabella necesita.Katty colocó en una carpeta los folletos para su mejor amiga, al instante que ella le entrego la documentación, sus manos se rozaron.El joven Ferretti enarcó una de sus cejas, reflejándose en la tímida y dulce mirada de la jovencita, sintiendo una extraña sensación.Katty, desvió su vista, al tiempo que su rostro enrojecía y trataba de disimular como su corazón palpitaba con gran fuerza, tanto que amenazaba con salir del pecho, enseguida retiró su mano del roce de él.—¡Una fiesta de máscaras! —exclamó emocionada, tratando de disimular el incidente de hace minutos.—¿Te gustan ese tipo de celebraciones? —pregunto Enzo, sonriendo al ve
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Capítulo 9
Enzo quedó impresionado con todo ese relato. Su mirada se cubrió de una irrisoria nostalgia al recordar a su familia, sin embargo, no hizo ningún comentario, entonces ingresaron al enorme comedor equipado con gran cantidad de mesas rectangulares y sillas para atender a los comensales. —Siéntate Enzo —sugirió Katty— voy a la cocina, quiero ver si no necesitan mi ayuda. Él tomó asiento en una de las sillas plásticas, mientras Katty caminaba al sitio en donde preparaban los alimentos, Enzo, observó la fila de ancianos, que se formaba para recibir su comida. Cada uno tomaba su plato y las señoras encargadas de servir, les colocaban los alimentos de acuerdo a lo que cada uno podía comer. En el centro comunitario se les hacía revisiones periódicas en los dos dispensarios médicos: el uno a cargo de la doctora Ana Cristina amiga de Ariadna, quien atendía en medicina general, pero se especializaba en ginecología y obstetricia. El otro era atendido por: Leo González, gran amigo del padre de
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